Vaticano

 

De anunciarla a cancelarla en cuatro meses: León XIV suprime la Jornada Mundial de los Niños

 

El Vaticano cierra discretamente una iniciativa de Francisco tras desmantelar su estructura y renunciar a la cita de 2026

 

 

 

07/04/26 | Javier Arias, X


 

 

 

Tan solo cuatro meses han transcurrido desde que en noviembre del 2025 el Papa León XIV anunciara la II Jornada Mundial de los Niños en 2026 a decidir suprimir esta iniciativa impulsada en 2024 durante el pontificado del Papa Francisco.

 

 

 

  1. Un proyecto breve y cuestionado
  2. Decisiones progresivas hasta la cancelación
  3. Reorientación pastoral hacia lo local
  4. Un giro significativo en la agenda vaticana

 

 

 


Papa Francisco con niños.

 

 

 

La medida, comunicada discretamente por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, supone el cierre definitivo de un proyecto que, en apenas dos años, ha pasado de ser una apuesta simbólica a quedar completamente cancelado.

La decisión llega después de varios pasos previos que ya apuntaban a una revisión profunda de la iniciativa. Primero fue la supresión del Comité Pontifico encargado de su organización y, finalmente, la cancelación de la segunda edición prevista para septiembre de 2026 en Roma. Con ello, el Vaticano marca un cambio de rumbo claro respecto a una propuesta que no llegó a consolidarse.

 

Un proyecto breve y cuestionado

La Jornada Mundial de los Niños nació con la intención de ofrecer un espacio global de encuentro y protagonismo para la infancia dentro de la Iglesia. Inspirada directamente por el Papa Francisco, se presentó como una cita distinta de otras iniciativas internacionales ya existentes, con un marcado acento pastoral.

Sin embargo, desde sus inicios surgieron dudas sobre su encaje y desarrollo. La primera edición, celebrada en Roma en 2024, evidenció dificultades organizativas y una participación desigual. Aunque se trató de un evento de gran visibilidad, no logró generar una implicación amplia y sostenida en las diócesis, lo que puso en cuestión su continuidad como cita periódica.

 

 

 


El Papa Francisco en la JMJ de Río de Janeiro.

 

 

 

Decisiones progresivas hasta la cancelación

Tras la elección del Papa León XIV, el futuro de la Jornada quedó en revisión. Aunque inicialmente se mantuvo en pie la convocatoria para 2026, comenzaron a adoptarse medidas que reducían progresivamente su estructura. Entre ellas, la integración —y posterior supresión— del organismo responsable.

El paso definitivo llegó con la cancelación oficial de la segunda edición. La comunicación se realizó sin grandes anuncios, en línea con un proceso que ha evitado declaraciones contundentes, pero que en la práctica supone el desmantelamiento completo de la iniciativa. Se trata de una decisión poco habitual en el Vaticano, especialmente en lo que respecta a eventos de carácter mundial.

El Dicasterio de Laicos, Familia y Vida que dirige el cardenal Kevin Farrell anunció la decisión el pasado 27 de marzo “tras una cuidadosa reflexión y de acuerdo con el Santo Padre”.

 

Reorientación pastoral hacia lo local

El mensaje del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida apunta ahora a una descentralización de las actividades dirigidas a la infancia. En lugar de una gran convocatoria internacional, se propone que las iniciativas se desarrollen en ámbitos diocesanos o parroquiales, con mayor protagonismo de las familias.

Este cambio refleja una preferencia por estructuras más cercanas y adaptadas a cada realidad local. La atención pastoral a los niños no desaparece, pero se replantea en términos menos centralizados y más integrados en la vida ordinaria de la Iglesia.

 

 

 


El Papa Francisco lava los pies a doce reclusas
en la misa del Jueves Santo.

 

 

 

Un giro significativo en la agenda vaticana

La supresión de la Jornada Mundial de los Niños supone, en términos prácticos, el cierre de una de las iniciativas más recientes del pontificado anterior. También evidencia un estilo distinto en la gestión de proyectos heredados por parte del actual pontífice.

Conviene señalar que el 9 de agosto de 2025, el Papa León XIV firmó un rescripto mediante el cual situaba el Comité Pontificio para la Jornada Mundial de los Niños dentro del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Hasta ese momento, el Comité aparecía como una estructura autónoma y difícil de encajar en el organigrama de la Santa Sede.

Hasta este ‘arreglo’ del Papa León, este Comité funcionaba con gran autonomía, y sólo rendía cuentas al Papa. Su funcionamiento al margen de cualquier estructura vaticana provocó cierto malestar, hasta el punto de que algunos cardenales trataron de obtener algo más de información sobre este ente con escaso éxito.

Más allá del caso concreto, la decisión deja abiertas preguntas sobre los criterios de impulso, evaluación y continuidad de grandes eventos eclesiales. En un contexto de revisión interna, el Vaticano parece apostar por una mayor prudencia institucional y por reforzar aquellas iniciativas que cuentan con una base más consolidada.