Colaboraciones
Jesucristo murió un viernes, algo que nos expresa la Biblia
03 abril, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
Jesucristo murió un viernes, y es algo que nos expresa la Biblia (Mc 15, 42). La muerte de Cristo, aunque mostró su victoria sobre el mal y la derrota del diablo, para nosotros los cristianos, nos llena de tristeza por todos los padecimientos que sufrió el Señor. Es algo natural para aquellos que sentimos el dolor de la Cruz, un dolor que debía ser nuestro por nuestras faltas pero que él quiso llevar sobre sus hombros. Los discípulos de Emaus nos expresan este sentir cuando el Evangelio de Lucas narra:
«Él les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?” Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”» (Lc 24, 17-18).
Incluso, la misma naturaleza hizo luto por la muerte del Señor:
«Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde».
Si los primeros cristianos y la naturaleza sintieron el dolor por la muerte del Señor, ¿qué actitud debemos tener nosotros? Debemos concientizarnos de esto y tratar de ofrecer nuestra vida en un permanente caminar por ese camino de la Cruz. Por eso, la Iglesia toma este día como un recordar la muerte de Cristo, adentrarnos en este acontecimiento y hacerlo propio.
Por eso el Viernes Santo con mayor razón la Iglesia nos invita a hacer penitencia. Colocamos a continuación lo que expresa el Código de Derecho Canónico al respecto:
«Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia; sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia, a tenor de los cánones que siguen» (Canon 1249).