Colaboraciones

 

Difusión en Europa de «Cristianos para el Socialismo» («CPS»)

 

 

 

01 agosto, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

El objetivo central del I Congreso Latinoamericano de «CPS» (reunido en Chile del 23 al 30 de abril de 1972) era «intercambiar, analizar y profundizar las experiencias de compromiso efectivo de cristianos en la Revolución liberadora de América Latina» (Documentación, nn. 15, p. 17, Bogotá).

Después del I Congreso Latinoamericano en Chile, «CPS» se organiza en España a raíz del Congreso de Ávila en enero de 1973. Fue el grupo que protagonizó el intento de infiltración marxista en los medios eclesiásticos españoles. Por este motivo, el presidente de la Conferencia episcopal española, el cardenal Tarancón, dijo: «Esta tendencia es temporalista, sectaria, y hace una crítica radical contra la Iglesia, en cuanto institución, con argumentos y métodos marxistas, como la crítica y la lucha de clases» (Arriba, Madrid, 7-II-75).

Seguidamente se introduce en Italia mediante el Congreso de Bolonia, septiembre del 73, y el de Nápoles en noviembre del 74.

En Portugal, el líder de este movimiento es el sacerdote D. Luis Maira, y el ideólogo, Fernando Belo, sacerdote secularizado y autor del libro Lectura materialista del Evangelio de Marcos.

Este movimiento apenas tiene impacto en Francia y en Alemania Occidental; algo más en Holanda, donde se celebró un congreso con representación de siete países europeos en noviembre del 76; su finalidad era elaborar una política común contra los partidos de democracia cristiana. Estaban presentes, entre los 150 delegados, el pastor holandés Zuurmond y el religioso italiano —reducido al estado laical por la Santa Sede— Dom Franzoni.

El último Congreso mundial de «CPS» fue el encuentro de Quebec en abril de 1975; se reunieron delegados provenientes de más de 20 países de América, Europa, Asia y África; asistieron los líderes más destacados: el P. Arroyo (Chile), Gustavo Gutiérrez (Perú), Giulio Girardi (Italia), Georges Casali (Francia) y monseñor Méndez Arceo (México).

La reunión de Santiago había sido una proclamación pública de optimismo; en Quebec hay un ambiente de clandestinidad por las censuras que recibieron de las autoridades civiles y eclesiásticas de diferentes países: de la «teología de la liberación» de Santiago, se pasa a la «teología de la clandestinidad» de Quebec.

Este encuentro confirma dos posturas de «CPS» que estaban semiocultas. Por una parte, en Santiago se había optado por la sociedad socialista en general; en Quebec se muestra que el objetivo ideal es el régimen comunista de signo marxista-leninista. Por otra parte, en Santiago se habla de opciones políticas «no partidistas»; en el congreso de Quebec el partidismo se manifiesta con formas concretas de acción: «En primer lugar, la articulación internacional de la lucha de sindicatos, de organizaciones populares y de movimientos obreros y campesinos…». Otra tarea urgente es la solidaridad contra los regímenes fascistas; ella es capaz de movilizar en la defensa de los derechos humanos a sectores progresistas y liberales y así sumar fuerzas a la lucha de los trabajadores contra el capitalismo internacional (Quebec, Documento final, I, 14).

«CPS» pretendía aparecer como un movimiento que hace política, pero sin ser partido. Sin embargo, optar por el socialismo como una verdad indiscutible equivale a dogmatismo en el terreno político. Cuando algunos afirman que el socialismo es la única vía de salida en la historia e intentan imponer a la Iglesia esta opinión, están dogmatizando en una cuestión temporal que no es evidente de suyo. Esta actitud ha tenido siempre un nombre: clericalismo. Es un «clericalismo socialista» compatible con un espíritu anticlerical hacia la jerarquía eclesiástica.

Este «pluralismo» se hace más ficticio cuando los hechos de muestran que «CPS» se ha ido decantando en favor del sistema comunista. Emplean tácticas políticas que varían según los países. En España se infiltran en la Iglesia a través de grupos y organizaciones paraeclesiásticas. En Italia «CPS» se alía con partidos marxistas y favorece campañas en favor del divorcio, del aborto… En el Congreso de Utrecht (1976) el movimiento optó por la lucha política contra los partidos de democracia-cristiana. En último término, este movimiento optó por la lucha política contra los partidos de democracia-cristiana. En último término, «CPS» pretendió ser una plataforma para incluir a los cristianos en partidos marxistas. Este fue el objetivo propuesto en el III Congreso Italiano en enero de 1977, donde se concluyó que el movimiento estaba próximo a desaparecer en la medida en que se alcance el fin: lanzar a los cristianos a los partidos marxistas.

Otra estrategia de este movimiento fue mostrar como complementarios al marxismo y al cristianismo (de este tema ya hemos hablado en escritos publicados en Soto de la marina):

 

https://www.sotodelamarina.com/Javier_Ubeda/Art%C3%ADculos/20260724Javier_Ubeda_Iba%C3%B1ez1.htm

https://www.sotodelamarina.com/Javier_Ubeda/Art%C3%ADculos/20260731Javier_Ubeda_Iba%C3%B1ez1.htm