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Los casos de Idaho y Virginia Occidental llevan al máximo tribunal una disputa nacional sobre justicia competitiva, igualdad de género y derechos civiles, en medio de un clima político polarizado
15/01/26
El Tribunal Supremo de los Estados Unidos escuchó el pasado 13 de enero de 2026 los argumentos orales en dos causas que cuestionan leyes estatales que prohíben a atletas transgénero competir en equipos deportivos femeninos. Los casos, procedentes de Virginia Occidental, constituyen una de las disputas más relevantes en el país sobre si la definición de elegibilidad deportiva debe basarse en el sexo biológico al nacer o en la identidad de género.
- Igualdad de oportunidades frente a discriminación por sexo
- El caso de Virginia Occidental: una defensa similar
- ¿Qué está en juego legalmente?
- Un contexto nacional más amplio
- Expectativas y posible impacto
Entrenamiento de mujeres. Jesús Hellín - Europa Press - Archivo
Las leyes estatales impugnadas exigen que los estudiantes compitan en equipos que correspondan a su sexo biológico, en lugar de hacerlo conforme a su identidad de género. Sus defensores sostienen que estas normas buscan preservar la equidad en los deportes femeninos, mientras que quienes las desafían sostienen que constituyen una forma de discriminación prohibida por la Constitución y las leyes federales, recoge Angelus News.
Igualdad de oportunidades frente a discriminación por sexo
En la primera parte de la audiencia, Alan Hurst, Procurador General de Idaho, defendió la ley de su estado. Hurst argumentó que la normativa “trata a todos los hombres y a todas las mujeres por igual, independientemente de su identidad”, y que su objetivo declarado por la legislatura es “preservar la igualdad de oportunidades de las mujeres”.
Contra ese planteamiento, Kathleen Hartnett, abogada de Lindsay Hecox —la demandante que impugnó la ley de Idaho— sostuvo que la norma “traza una línea basada en el sexo al excluir categóricamente a todos los estudiantes con sexo biológico masculino de los equipos femeninos”. Hartnett insistió en que la ley de Idaho no toma en cuenta a personas que, como su clienta, han mitigado supuestamente cualquier ventaja a través de intervenciones médicas.
Hurst rechazó esa perspectiva al afirmar que “la transición médica no suprime de manera fiable todas las ventajas atléticas masculinas”, sosteniendo que la ley se centra en “sexo biológico” en vez de identidad de género.
El caso de Virginia Occidental: una defensa similar
En la segunda audiencia, Michael Williams, Procurador General de Virginia Occidental, presentó argumentos parecidos a los de Idaho. Williams afirmó que el Título IX permite equipos separados por sexo, porque el “sexo biológico importa en el atletismo de maneras evidentes e innegables”. Adicionalmente subrayó que la ley de Virginia Occidental, al igual que las de al menos otros 26 estados, “simplemente preserva la estructura que sustentan los deportes femeninos”.
Durante esa parte de la audiencia, el juez Brett Kavanaugh reconoció el dilema que enfrentan los tribunales: “Odio, odio que un chico que quiere jugar deportes pueda no ser capaz de jugar deportes”, expresó, indicando que siente empatía por estudiantes excluidos. Pero también señaló que el asunto plantea un “juego de suma cero” para muchos equipos femeninos. Kavanaugh reconoció la existencia de “un gran debate” sobre si las intervenciones médicas realmente eliminan cualquier ventaja física.
¿Qué está en juego legalmente?
Los demandantes en ambos casos sostienen que las prohibiciones violan la Cláusula de Igual Protección de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y el Título IX, una ley federal que prohíbe la discriminación por motivo de sexo en programas educativos que reciben fondos federales.
Los estados, por su parte, argumentan que la separación por sexo en deportes es legítima y respaldada por la ley, dado que “sexo biológico” ofrece una base objetiva para la separación de equipos y que permitir competidores basados exclusivamente en identidad de género podría afectar la equidad y oportunidades de las atletas femeninas.
Un contexto nacional más amplio
Los casos de Idaho y Virginia Occidental no surgen en el vacío. Más de dos docenas de estados han promulgado leyes similares que restringen la participación de atletas transgénero en equipos femeninos, reflejando un amplio conflicto legislativo y social en torno a este tema. La disputa también ocurre en un contexto de decisiones federales recientes sobre derechos de personas transgénero, lo que intensifica las implicaciones del fallo del Tribunal Supremo.
Mientras tanto, los defensores de los derechos de los atletas transgénero han señalado que estas prohibitivas normas pueden excluir injustamente a estudiantes que desean participar en actividades deportivas y que las diferencias físicas entre individuos varían ampliamente, cuestionando la base de las prohibiciones.
Expectativas y posible impacto
La Corte aún no ha emitido su fallo, que se espera para verano de 2026. La decisión tendrá una influencia significativa en cómo se interpretan las protecciones federales contra la discriminación en el ámbito educativo y deportivo y podría sentar un precedente sobre la delimitación de derechos civiles en un debate que involucra aspectos de igualdad, identidad y autonomía estatal frente a derechos constitucionales.