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Tragedia en Adamuz: La parroquia abierta a los afectados. El Cabildo Catedral de Córdoba, en oración y suspende actos

 

El párroco, Rafael Prados ha mantenido abiertas las puertas de la parroquia de San Andrés de Adamuz toda la noche para los afectados por el grave accidente ferroviario que ha conmocionado a España

 

 

 

19/01/26 | M. S.


 

 

 

La tragedia del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba), ocurrido la tarde del domingo 18 de enero de 2026 y que ha dejado al menos 21 víctimas mortales y más de 70 heridos, ha movilizado a toda la sociedad andaluza, incluida la Iglesia católica.

 

 

 

  1. Parroquia de San Andrés, abierta
  2. La parroquia de Adamuz abre sus puertas a los afectados
  3. Bebidas calientes, comida y mantas
  4. El Cabildo Catedral de Córdoba, en oración
  5. Una respuesta eclesial entre la solidaridad social y la fe

 

 

 


Ene 18 2026 La parroquia de Adamuz abierta
para los afectados por el accidente ferroviario.

Foto: Diócesis de Córdoba.

 

 

 

Parroquia de San Andrés, abierta

En primera línea, la parroquia de San Andrés en Adamuz mantuvo sus puertas abiertas para dar acogida, apoyo y recursos a los afectados por el siniestro, mientras que el Cabildo de la Catedral de Córdoba suspendió todos sus actos extraordinarios y elevó sus oraciones por las víctimas, heridos y familiares, expresando su solidaridad y disposición a colaborar en lo necesario, según ha comunicado la diócesis de Córdoba.

El grave accidente ferroviario que tuvo lugar el domingo 18 de enero de 2026 en Adamuz, en la provincia de Córdoba, se ha convertido en uno de los siniestros más trágicos de los últimos años en el ferrocarril español.

Según el último balance de autoridades civiles, el choque y descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad ha provocado al menos 21 fallecidos y más de 70 heridos, además de la interrupción del servicio ferroviario entre Madrid y Andalucía mientras continúan las labores de auxilio.

 

La parroquia de Adamuz abre sus puertas a los afectados

Frente a una emergencia de tal magnitud, la Iglesia católica en la Diócesis de Córdoba y en las parroquias cercanas ha asumido un papel activo en la atención de los afectados y en la expresión de consuelo espiritual. Este compromiso ha quedado especialmente visibilizado en la parroquia de San Andrés de Adamuz y en la respuesta institucional del Cabildo de la Catedral de Córdoba.

Desde que se conoció la gravedad del accidente, el párroco de Adamuz, Rafael Prados Godoy, junto a colaboradores y feligreses, habilitaron la parroquia de San Andrés como punto de acogida para las personas afectadas y sus acompañantes.

Las puertas de la iglesia permanecieron abiertas durante toda la noche, ofreciendo un espacio de refugio, alimento y atención básica a quienes llegaban desde la zona del siniestro.

 

Bebidas calientes, comida y mantas

Según el comunicado de la Diócesis de Córdoba recogido por ODISUR, el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, se puso en contacto con el sacerdote y con la Subdelegada del Gobierno en Córdoba para expresar su pesar por lo sucedido y trasladar su cercanía a las familias de las víctimas y a los heridos. Asimismo, el obispo comunicó que la Iglesia ofrece sus “personas y recursos para apoyar en la medida de lo posible” ante esta grave situación.

El Obispo encomienda al Señor a víctimas y heridos para que "no dejen de percibir su auxilio, fortaleza y consuelo en este momento de incertidumbre y de dolor".

En el interior de la parroquia, los feligreses se organizaron para preparar bebidas calientes, comida y mantas; encendieron estufas ante la llegada de personas en madrugada, y colaboraron con las autoridades municipales para recibir en autobuses a quienes abandonaban la zona del accidente y necesitaban un lugar de descanso y acompañamiento.

Además, parte de la comunidad habilitó la sede del Coro Romero “Virgen del Sol” para atender con mayor cercanía a los afectados, llevando alimentos y asistencia básica gestionada también por voluntarios y Cáritas.

Así lo ha explicado el párroco, que ha confirmado que "se han llevado hasta allí todos los alimentos de Cáritas y se han preparado bebidas calientes y bocadillos".

Este gesto de apertura y hospitalidad por parte de la parroquia responde al propósito de poner en práctica la caridad cristiana en momentos de dolor colectivo, convirtiendo el templo en un punto de apoyo físico y espiritual para la comunidad en crisis.

 

El Cabildo Catedral de Córdoba, en oración

De forma paralela, el Cabildo de la Catedral de Córdoba emitió un comunicado en el que expresó “su más profundo dolor y consternación” ante el accidente ferroviario que ha conmocionado a toda la provincia.

En este mensaje, la institución ha manifestado su solidaridad con las familias de las víctimas, sus seres queridos y los heridos, elevando una oración sincera por el eterno descanso de los fallecidos y encomendada “a la misericordia de Dios”.

El Cabildo subrayó además su deseo de hacer llegar consuelo y afecto a todos los familiares, compartiendo su dolor y uniéndose espiritualmente a ellos en la oración y en la celebración de la Eucaristía. Esta expresión de acompañamiento espiritual se manifestó también en la decisión de suspender todos los actos extraordinarios previstos para la jornada del lunes 19 de enero, como señal de respeto, duelo y recogimiento ante la gravedad de la tragedia.

Según el mismo comunicado, el Cabildo reafirmó su plena disposición a colaborar con las administraciones públicas, los servicios de emergencia y otras entidades implicadas, ofreciendo apoyo tanto humano como espiritual a todas las personas afectadas. Esta posición refleja la voluntad de la Iglesia local de estar presente en la respuesta colectiva ante el dolor y la incertidumbre de miles de familias.

 

Una respuesta eclesial entre la solidaridad social y la fe

Las acciones de la parroquia de Adamuz y del Cabildo de la Catedral de Córdoba se enmarcan en un contexto de amplia movilización social ante la tragedia ferroviaria. Más allá de los servicios de emergencia y asistencia civil, las comunidades locales han mostrado un fuerte espíritu de solidaridad y apoyo comunitario hacia los afectados, sumándose a demostrar que, en momentos de crisis, la respuesta ciudadana se multiplica desde múltiples frentes.

La presencia de la Iglesia católica en este escenario ha sido especialmente significativa no sólo por la oferta de apoyo material y logístico —como espacio de acogida, comida y bebida—, sino también por su función como agente de consuelo espiritual para las víctimas, sus familias y todas las personas que han sufrido o presenciado el impacto del siniestro.

En unas jornadas marcadas por el duelo y la incertidumbre, la Iglesia de Córdoba ha expresado su compromiso de acompañar en el dolor y de elevar oraciones por los fallecidos, heridos, rescatistas y familias afectadas, recordando que, en medio del sufrimiento colectivo, se mantiene viva la esperanza de consuelo y recuperación.