Vaticano

 

Cardenal Tolentino en la FUE de Madrid: "Reducir la universidad a fábrica de credenciales no es educación católica"

 

Rectores de universidades católicas se dan cita en una conferencia del Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación organizada por la Fundación Universitaria Española

 

 

 

21/01/26


 

 

 

El todo Madrid de la educación católica superior se congregó ayer tarde en la sede de la Fundación Universitaria Española (FUE) para escuchar la conferencia del Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, del Vaticano, cardenal José Tolentino de Mendoça.

 

 

 

  1. Rectores de Universidades católicas
  2. Entre argumento y autoridad
  3. “Un léxico de esperanza para la educación católica en el siglo XXI”

  4. Reducir la educación a mera técnica

  5. La esperanza despierta el deseo de plenitud
  6. Llamada a la verdad
  7. Pedagogía del cuidado

 

 

 


El Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación,
del Vaticano, cardenal José Tolentino de Mendoça, en la FUE.

 

 

 

Rectores de Universidades católicas

Allí estaban los rectores de la Universidad Pontificia Comillas, P. Antonio Allende, S. J.; el de San Dámaso, Nicolás Álvarez de las Asturias; el presidente de la Fundación San Pablo-CEU, Alfonso Bullón de Mendoza; el rector de la Universidad Francisco de Vitoria, Daniel Sada; de las católicas de Ávila y de Valencia, María del Rosario Sáez Yuguero y José Manuel Pagán; el Vicepresidente del Instituto Internacional de Teología a Distancia, José Luis Bravo. También, el obispo auxiliar de Madrid, y responsable de la sección de teología de la FUE, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, S.J., que bien se nota su presencia por la oferta de cursos de teología de primera.

Una vez más, el buen hacer de la anfitriona, la presidenta de la FUE, Lydia Jiménez González, que inauguró el acto con unas palabras suyas de presentación de la naturaleza y misión de esa venerable institución cultural, contribuyó decisivamente a la creación de un clima de cercanía y de asimilación adecuada de la conferencia.

Una vez que el patrono secretario, Javier Huerta, con los galones de su condición de catedrático de literatura de la Complutense, presentara al ponente, el cardenal Tolentino de Mendoça, con el sentido y la sensibilidad que caracterizan sus intervenciones, condujo a la audiencia, que llenaba la sala, por un viaje cosmológico a la constelación de la esperanza.

 

Entre argumento y autoridad

Monseñor Tolentino de Mendoça no habla, no diserta, no platica, que diría un hermano de la otra España, no explica, no narra, no describe. Dibuja con palabras, crea música con su pensamiento. Ideas enraizadas en el diálogo entre argumentos de autoridad, León XIV, a quien citó con profusión, María Zambrano, y san John Henry Newman, y análisis de fino ajuste del diagnóstico antropológico.

Un viaje hacia la constelación de la esperanza. Una constelación, en la noche de la historia, cuyos planetas principales son la verdad, la visión integral y el dialogo como forma adulta de convivencia. Una constelación por la que transita la línea de la educación, que es la primera conjugación efectiva de la esperanza.

 

“Un léxico de esperanza para la educación católica en el siglo XXI”

Porque el título de la conferencia del responsable de la cultura y de la educación católica en el mundo, ya lo habrán imaginado, era “Un léxico de esperanza para la educación católica en el siglo XX”.

Un léxico que no es “una lista estática de temas, ni un diccionario, sino un mapa celeste que está tatuado en el corazón del hombre, a imagen y semejanza de Dios”, “una constelación de significado, que no tiene estrellas frías y lejanas y que convierte a las universidades católicas en puntos luminosos”, señaló el cardenal Tolentino.

Esperanza y educación, dos caras de una moneda que reclama plenitud. “Navegar en la noche, para ayudarnos a levantar la mirada hacia la constelación requiere el valor de no renunciar a las convicciones, de creer que existe una verdad que mantiene unidos los fragmentos de la realidad”, afirmó el cardenal portugués.

 

Reducir la educación a mera técnica

Esperanza y educación. Para educar “necesitamos esperanza porque la educación es por naturaleza un acto de esperanza. Reducir la educación -apuntó el conferenciante- a mera técnica de transmisión de competencias no es entender lo que es la educación. Convertir las universidades en meras fábricas de credenciales, es no entender qué es la educación católica”.

La educación es decisión. Nadie espera solo; nadie educa solo.

Ahora le tocaba el momento a la fenomenología de la esperanza. La esperanza no es optimismo, es una virtud teologal y antropológica. Es, según dice el Catecismo de la Iglesia Católica, y recordó el cardenal Tolentino de Mendoça, “la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo”. N. 1817.

 

La esperanza despierta el deseo de plenitud

La esperanza despierta el deseo de plenitud. Los nombres de la esperanza forman el vocabulario con el que se habla en la educación, afirmar el léxico, aseveró el ponente, es “ser fieles al horizonte integral del ser humano”.

La esperanza y la educación, o la educación que es esperanza, o la esperanza que se siembra con la educación, se desarrollan en tres contextos de complejidad según el prefecto de Cultura y Educación.

El primero, la situación de los jóvenes, “que viven en la fatiga del futuro, en la incertidumbre y la precariedad, en la ausencia de expectativas, en la parálisis existencial”, apuntó.

El segundo, el papel de la tecnología, “que se ha monetizado y fragmentado, que coloniza nuestra interioridad, y que exige, por nuestra parte un discernimiento”.

Y el tercero, la fragmentación cultural, que lleva, según este cardenal y pensador, “a la polarización tribal, a la soledad, a la dificultad del diálogo”. Exige de nosotros “una visión madura, una mirada unitaria capaz de abordar el todo de la realidad”.

 

Llamada a la verdad

¿Cuáles son, para el cardenal José Tolentino de Mendoça, los conceptos sobre los que construir el léxico de la esperanza? La verdad, “en el logos hay una promesa que precede a nuestras palabras, glosando a María Zambrano, “el problema del hombre en su radicalidad no se resuelve sin la llamada la verdad”. “La verdad no es la obsesión por tener razón sino la capacidad de enfrentarse y confrontarse a la realidad total”, matizó.

Segundo, visión integral, “tener una idea del hombre en su integridad, la visión de lo total, del todo, hace que “la educación ayude a ser santos”.

Y el diálogo, “que no equivale al relativismo, el otro no es un interlocutor abstracto; el diálogo es un acto de generación de cultura”.

 

Pedagogía del cuidado

Y como colofón a sus palabras, algunas conclusiones a modo de plano de obra y de mensaje del prefecto del Dicasterio de Cultura y Educación: “La Universidad, dijo,  no promete atajos, sino que forma a las personas capaces de ser responsables; la universidad es un laboratorio de esperanza. La Universidad crea ciudadanos que se hacen cargo de la fragilidad del otro, se necesita una pedagogía del cuidado”. Y junto a la educación y a la esperanza, la belleza, que “abre una brecha en el determinismo”.

Un mensaje final, aviso para navegantes: “La Universidad deber ser una institución que en su forma de gobernar, de gestionar los recursos, de tratar a las personas, de acoger a los estudiantes…, debe encarnar los valores que proclama”, concluyó el cardenal Tolentino de Mendoça.

Gran aplauso en el auditorio. No podía ser menos con esta conferencia.