Tribunas
22/01/2026
León XIV, Blázquez y el Concilio Vaticano II
José Francisco Serrano Oceja
León XIV saludando a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro.
Vatican News.

A la vuelta del consistorio no han sido pocos los cardenales, que estuvieron en Roma, que han concedido entrevistas a los medios de comunicación. Otros se mantienen en silencio.
Me llamó la atención la entrevista que concedió el cardenal Ricardo Blázquez, emérito de Valladolid, a la web de esa diócesis, repicada por otros medios. Un detalle de los medios de esa diócesis.
Dio dos titulares interesantes. El primero, más coyuntural. a la pregunta por el futuro viaje del Papa a España: “Ojalá pudiera venir a Castilla, a Valladolid, a Ávila,… a tantos lugares. Pero mejor no vamos a atosigar al Papa, no vaya a pensar que los españoles son unos cargantes y unos pesados (ríe)”.
Es cierto que mejor que el Papa y la Secretaría de Estado no piensen que somos unos cargantes o unos pesados, u otra cosa, que sería peor. Por ejemplo habitantes de la casa de Tócame Roque, que ya saben ustedes dónde estaba esa casa. No sé qué me da que pensar que alguien ya lo ha hecho y que incluso ha pedido que se ponga remedio.
El segundo tema es el más relevante y tiene particular valor por proceder de quien, no lo olvidemos, era catedrático de eclesiología en la Universidad del episcopado español.
Dice así: “El Concilio Vaticano II ha sido el acontecimiento mayor en los últimos siglos. Fue un concilio ecuménico y al mismo tiempo ecumenista. En esta nueva época cada vez se manifiesta con mayor claridad a través de preguntas fundamentales: Iglesia, ¿qué dices de ti misma? ¿qué dices de Dios? ¿cuál es el testimonio que das sobre Jesucristo en nuestro mundo? Y ha habido, desde la celebración del Concilio hasta nuestros días, muchos acontecimientos y hechos de recepción, pero el Concilio no está, ni mucho menos, completamente recibido”.
Desde que el Papa León XIV iniciara sus catequesis en las Audiencias de los miércoles, que no hay que perderse, pensé que era una gracia de Dios esta decisión. Unas catequesis, que echábamos en falta, en el contexto de los sucesivos aniversarios, en la clave de lo que significa la consolidada hermenéutica del Vaticano II.
No viene a cuento especular sobre si el Papa se adscribe a una u otra corriente de interpretación del Vaticano II, que si a la de Alberigo y los suyos, a la de Scola, a la de Marchetto….
León XIV vuelve a los textos y está realizando una exégesis, sin duda autorizada, sobre el valor y actualidad del Vaticano II. Un Papa, León XIV, que en su vida personal es fruto del Concilio, dado que ya estamos en las generaciones históricas que no participaron en ese magno acontecimiento.
En los textos del Papa, y dado que la revista italiana “Panorama” hace unos días establecía una imagen comparativa, un poco motivada más por del deseo que por la realidad, entre el pontificado de León XIV y el de Benedicto XVI, pienso que se expresa bien lo que en su día escribiera Benedicto XVI al prólogo del volumen VII/1 de sus Obras Completas:
“Cuando menos flotaba en el ambiente una expectativa general: el cristianismo, que había edificado y conformado el mundo occidental, parecía perder cada vez más su fuerza plasmadora. Parecía haberse cansado, y el futuro parecía estar dirigido a otros poderes espirituales. La sensación de esta pérdida de presencia del cristianismo así como la tarea que de allí resultaba fue resumida de forma muy precisa en la palabra “aggionamento”. El cristianismo tiene que estar en el presente para dar forma al futuro”.
Por lo tanto, León XIV nos está “aggiornando”.
José Francisco Serrano Oceja