Tribunas
16/02/2026
Desmesuras Analíticas Distorsionadas (D.A.D)
José Francisco Serrano Oceja
En un jaleado y extenso artículo de José Félix Tezanos, el gurú del CIS al servicio de Pedro Sánchez, en la revista socialista Temas, titulado “¿La Iglesia española contra el Gobierno de Pedro Sánchez?”, explica un curioso síntoma de la política y de la sociedad actual, el denominado síntoma de las Desmesuras Analíticas Distorsionadas (D.A.D).
El citado artículo, por cierto, viene a asentar la tesis de que si el PSOE pierde las próximas elecciones es por causa, no sé si decir culpa, de Argüello, que ha llevado a la Iglesia, otra vez, a una alianza con determinados poderes y la ha instalado en la guerra contra el Gobierno socialista. Que Dios le conserve a Tezanos la vista… sociológica.
Pero vayamos a la explicación de este fenómeno del D.A.D. con sus palabras:
“Así, cuando Feijóo y los suyos sentencian que durante el año 2025 la situación de España ha llegado al máximo de negatividad que pueda imaginarse, entran en contradicción con los “hechos tozudos” de las principales conquistas logradas por España en este horizonte temporal. Horizonte que ellos valoran en términos de una negatividad extrema, como si fueran auténticos “pájaros de mal agüero”, según el decir popular, y no analistas objetivos de una realidad empírica concreta”.
Es decir, que hay quienes interpretan la realidad desde una óptica que es definida como la de las Desmesuras Analíticas Distorsionadas (D.A.D).
Si aplicamos este síntoma a la realidad eclesial nos encontraríamos con algunas curiosas evidencias.
Pongo algunos ejemplos. Hay quienes se empeñan con una evidente Desmesura Analítica Distorsionada, cuando se refieren al papa León XIV, en recordar que este Papa es un clon del anterior, una percepción que deja en evidencia no lo común de lo que tiene con su predecesor, que también existe y es evidente, sino lo que le diferencia. Y siempre que quieren destacar algo del pontífice actual lo hacen en referencia y con el criterio de mentar a su predecesor para dar valor al actual.
Esta D.A.D. tiene fecha de caducidad. Es decir, es una patología que se pasará con el tiempo.
Otro síntoma de esta forma de percepción social es la insistencia de algunos en ver conservadores, retrógados, antifrancisquistas, enemigos de Bergoglio, conspiraciones mundiales, por todas partes. Quizá porque el único argumento legitimador de sus lugares comunes sea el de la existencia de su adversario, que no enemigo. Necesitan, en esa permanente dialéctica establecida como forma de legitimación eclesial, un contrincante. Si no lo tienen, parece que no pueden vivir.
Otro ejemplo reciente de esta D.A.D. es la obsesión con crear una imagen de determinados cardenales, arzobispos y obispos que en la realidad no existe y que está a años luz de la realidad.
No niego que haya obispos que tengan una fijación particular con aparecer en los medios eclesiales, que entiendan incluso sus medios como instrumentos para hacer política y que estén obsesionados con que se hable y se escriba de ellos, incluso en organizar actos, denominados por los teóricos como “pseudoacontecimientos” porque se diseñan para aparecer en los medios. También los hay que quieren pasar inadvertidos y que prefieren ocultarse y desaparecer, aunque están haciendo mucho bien.
Configurar el ministerio episcopal a partir de que las acciones se legitimen por el hecho de ser susceptibles de aparecer en los medios es una expresión de serias carencias. Un obispo, entiendo, se manifiesta como tal cuando ejerce las funciones de regir, enseñar y santificar, no cuando aparece permanentemente como protagonista en los medios.
Como se puede comprobar, las Desmesuras Analíticas Distorsionadas campan a sus anchas, también en la opinión pública eclesial.
José Francisco Serrano Oceja