Tribunas
05/03/2026
Yo también quiero hacer Ejercicios Espirituales con Erik Varden
José Francisco Serrano Oceja
El Papa León XIV agradece al predicador Erik Varden
los ejercicios espirituales.
(@Vatican Media)

Si hay un autor espiritual de moda, por no decir de referencia, en estos tiempos es monseñor Erik Varden, un joven monje que pastorea entre hielos.
Durante los pasado 22 al 27 de febrero impartió los Ejercicios Espirituales (EE) al Papa y a la Curia. Unos EE que espero podamos leer íntegros algún día, como aquellos que se titularon “Signo de contradicción”, de san Juan Pablo II.
Me ha llegado una edición en pdf de los resúmenes que el Vaticano ha publicado de las diez meditaciones de monseñor Varden.
Una auténtica joya que debemos al P. Álvaro Piñero, que dice en una especie de introducción que “he emprendido la tarea de traducir y adaptar estas meditaciones al español. Lo hago convencido de que «lo más divino es lo más universal», como me recuerda otro gran amigo. En este gesto hay un acto de fe: la certeza de que la Verdad, cuando es auténtica, no conoce fronteras y es capaz de sanar las cicatrices invisibles que pesan en el alma”.
Lo que nos ofrece este compilador de usos privadísimos es una auténtica delicia para el espíritu. Bernardo de Claraval, Thomas Merton, Mary Ward fueron algunos de los nombres citados por Varden en sus intervenciones.
Recalcaría dos ejes que planteó Varden, una vez que se fue metiendo en harina en las pláticas. Son sus reflexiones sobre la libertad y sobre la verdad. Destacó algunas ideas que dan que pensar.
“La libertad cristiana no trata de tomar el mundo por la fuerza; trata de amar al mundo con un amor crucificado, lo suficientemente magnánimo como para hacernos desear libremente, unidos a Cristo, dar nuestra vida por él, para que pueda ser liberado”.
“Se requiere cautela cuando la libertad, tomada como rehén por la fuerza, es manipulada como medio para legitimar los actos de sujetos impersonales como «el Partido», «la Economía» o incluso «la Historia». En el pensamiento cristiano, ninguna política opresiva puede ser redimida invocando una «libertad» ideológica. La única libertad significativa es la personal; y la libertad de una persona no puede anular la de otra”.
“«¿Qué es la verdad?». La gente de nuestro tiempo se hace esta pregunta con seriedad, a menudo con notable buena voluntad, a pesar de su confusión, su miedo y la prisa en la que siempre están. No podemos dejarla sin respuesta. No tenemos energía que desperdiciar en las necias tentaciones del miedo, la vanagloria y la ambición. Necesitamos nuestros mejores recursos para sostener la verdad sustancial, esencial y liberadora frente a sustitutos más o menos brillantemente plausibles, más o menos diabólicos”.
Y, una idea-propuesta más para cerrar este ciclo de perlas preciosas:
“Es tentador pensar que debemos estar al día con las modas del mundo. Es, diría yo, un procedimiento dudoso. La Iglesia, un cuerpo de movimiento lento, siempre correrá el riesgo de parecer y sonar como algo de la temporada pasada. Pero si ella habla bien su propia lengua —la de las Escrituras y la liturgia, la de sus padres y madres, poetas y santos del pasado y del presente— será original y fresca, lista para expresar verdades antiguas de formas nuevas, teniendo la oportunidad, como ya ha hecho antes, de orientar la cultura”.
José Francisco Serrano Oceja