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El regreso al Palacio Apostólico: tradición, símbolo y estilo del pontificado de León XIV
15/03/26 | Zenón de Elea
El Papa León XIV camina por el pasillo de la Tercera Logia
del Palacio Apostólico, donde se encuentra el apartamento papal,
el 12 de mayo de 2025 en la Ciudad del Vaticano.
Crédito: Vatican Media
La decisión del Papa León XIV de instalarse finalmente en el apartamento del Palacio Apostólico no es solo un cambio de residencia. Es también un gesto simbólico que marca el estilo de su pontificado y el delicado equilibrio entre continuidad y renovación tras la etapa del Papa Francisco.
Según Vatican News, el pontífice tomó ayer posesión del tradicional apartamento papal tras meses de trabajos de rehabilitación en el edificio histórico. La residencia había permanecido prácticamente sin uso durante más de una década, desde que Francisco decidió no vivir allí tras su elección en 2013.
El regreso al palacio no ha sido inmediato. Las estancias necesitaban una reforma profunda tras años cerradas, unas obras que han durado más de siete meses y se centró especialmente en el tercer piso del edificio y en la zona de dormitorios. La reforma fue necesaria porque las instalaciones estaban deterioradas tras años sin uso.
Otros trabajos incluyeron la revisión de los circuitos eléctricos, fontanería y el tejado del edificio, deteriorados por el largo periodo en desuso.
En otras palabras, el regreso del Papa al palacio no ha sido solo una decisión simbólica, sino también un proyecto logístico: devolver funcionalidad a una residencia histórica del Vaticano.
Durante doce años el apartamento pontificio quedó vacío por decisión de Francisco, que eligió vivir en la residencia vaticana de Casa Santa Marta.
El propio pontífice explicó varias veces sus motivos. "Necesito vivir entre la gente, y si viviera solo, tal vez un poco aislado, no me haría ningún bien", dijo en alguna entrevista.
También señaló que el apartamento papal no era lujoso, pero sí demasiado grande y solitario para su forma de vivir el ministerio.
En Santa Marta convivía con sacerdotes, obispos y visitantes del Vaticano, compartiendo incluso el comedor común. Aquella decisión rompió una tradición que venía prácticamente desde comienzos del siglo XX. Desde Pío X, todos los pontífices habían vivido en el apartamento del Palacio Apostólico. El primer Papa en vivir en estos espacios de la Tercera Logia fue San Pío X (1903-1914).
Es probable que le acompañen sus dos secretarios personales. Según informó ACI Prensa podrían acompañarle Mons. Edgard Iván Rimaycuna Inga, sacerdote peruano. y el P. Marco Billeri, sacerdote italiano.
Por ahora no hay confirmación oficial de que miembros de la orden agustina —a la que pertenece el pontífice— vayan a residir también en el apartamento, aunque algunos observadores consideran posible que algún religioso de confianza forme parte del entorno doméstico del Papa.
El regreso al palacio ha sido interpretado por algunos analistas como un gesto de recuperación de la institucionalidad papal.
Aunque no todos los vaticanistas coinciden, algunos consideran que volver a la residencia tradicional ayuda a clarificar el funcionamiento cotidiano del pontificado y del aparato de la Santa Sede.
El hecho de residir en el mismo complejo donde se encuentran muchas oficinas de la curia, la biblioteca apostólica y los espacios de audiencia facilita también el trabajo cotidiano del Papa.
Así, el gesto de León XIV es recuperar el marco institucional del Palacio Apostólico. Pero ha optado por una residencia más sencilla dentro del propio edificio, en una planta superior más discreta que el histórico apartamento pontificio.