Tribunas
26/03/2026
No es mal tiempo para confesarse
José Francisco Serrano Oceja
Confesión.

No ha pasado inadvertida la carta pastoral del obispo de Oslo, Fredrik Hansen, sobre el sacramento de la penitencia, sobre la confesión. Ya sé que estamos en tiempos de globalización y lo que pasa en Oslo llega a Madrid en menos que canta un gallo. He revisado a ver si podía añadir lo dicho por algún obispo más cercano al de Oslo, pero mi búsqueda ha sido infructuosa.
Por cierto que no hace mucho el Papa León pronunció un discurso a la Penitenciaría Apostólica en el que también abordó esta cuestión. Me llamó la atención entonces que recordara la obligación de todo fiel cristiano de confesarse una vez al año, haciendo referencia al IV Concilio de Letrán y al Catecismo de la Iglesia Católica. Que se cite de nuevo el Catecismo de la Iglesia Católica parece relevante.
Dijo el Papa León, entre otras cosas, dirigiéndose a los jóvenes sacerdotes ordenandos que “tengan siempre una viva conciencia de la altísima tarea que Cristo mismo, a través de la Iglesia, les confía: reconstruir la unidad de las personas con Dios a través de la celebración del Sacramento de la reconciliación. Toda la vida de un sacerdote puede realizarse plenamente, celebrando asidua y fielmente este Sacramento. ¡Y de hecho cuántos sacerdotes se han convertido en santos en el Confesionario! Pensemos solo en San Juan María Vianney, San Leopoldo Mandić y, más recientemente, en San Pío de Pietrelcina y el Beato Michał Sopoćko”.
¿Qué les destaca ahora el obispo de Oslo a sus fieles?
Pues que “el pecado es mucho más destructivo en nuestras vidas de lo que a menudo pensamos”, que “no nos confesamos para obsesionarnos con nuestros errores, sino para encontrarnos con la misericordia insondable de Dios y recibir su perdón y paz”, que “el camino hacia la confesión debe ser (…) breve y sin obstáculos”, que “todo creyente debería confesarse con regularidad”, que el cristiano tiene que recorrer esta senda “cada vez que hayamos cometido pecados graves”, que “la confesión sea aún más accesible, aún más fácil de acudir, aún más segura y, en mayor medida, un encuentro vivo con la infinita misericordia de Dios” y que los sacerdotes deben “dar ejemplo y a acudir nosotros mismos a la confesión con regularidad y fidelidad”.
Bueno, y varias cuestiones más, como las condiciones para una buena confesión, etc.
No voy a entrar en la casuística de la vida de un fiel en busca de confesor. Lo más importante es agradecer a los sacerdotes y a los religiosos, que en este caso hay muy buenos ejemplos, la dedicación al confesionario. Da gusto, en este mundo de complejas vidas y más complejos horarios, saber en qué días y a qué horas puedes confesarte en tal o cual Iglesia, con tal o cual sacerdote.
Es evidente que para revalorizar el significado del sacramento de la penitencia, lo primero que hay que hacer es ponerle a disposición de los fieles y ofrecer un adecuado marco de formación de la conciencia.
Y esto es todo un reto.
José Francisco Serrano Oceja