Vaticano
El Papa alerta a los obispos franceses del riesgo de nuevas fracturas por la liturgia
El mensaje enviado a la asamblea de Lourdes pide integrar a los fieles del rito tradicional, mantener el foco en las víctimas de abusos y reforzar la identidad de la educación católica
26/03/26 | J. A.
El mensaje enviado a la asamblea de Lourdes pide integrar a los fieles del rito tradicional, mantener el foco en las víctimas de abusos y reforzar la identidad de la educación católica.
- Unidad frente a las tensiones litúrgicas
- Abusos: víctimas en el centro y mirada de futuro
- Refuerzo de la educación católica
Los Obispos franceses se reúnen estos días en Lourdes en el marco de la Asamblea Plenaria de primavera con un guión claro: un mensaje de León XIV, firmado por el Secretario de Estado Pietro Parolin y que fue leído por el cardenal Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, en el discurso inaugural.
Unidad frente a las tensiones litúrgicas
El Papa pone el acento en uno de los puntos más sensibles para la Iglesia en Francia: la convivencia entre distintas sensibilidades litúrgicas. En su mensaje, advierte de que la celebración de la misa puede convertirse en motivo de división si no se gestiona con prudencia, hasta el punto de provocar nuevas heridas en la comunidad eclesial.
Por ello, invita a los obispos a buscar salidas concretas que permitan integrar a los fieles vinculados al rito tradicional, evitando planteamientos excluyentes. A juicio del Pontífice, es necesario fomentar una mirada más amplia, capaz de reconocer la diversidad dentro de la Iglesia y de sostener la unidad desde la caridad y la comprensión mutua.
Abusos: víctimas en el centro y mirada de futuro
León XIV también se detiene en la crisis de los abusos, que ha marcado profundamente a la Iglesia francesa en los últimos años. Reconoce el sufrimiento causado y anima a seguir avanzando con determinación en los procesos de reparación, así como en las medidas de prevención a largo plazo.
Al mismo tiempo, insiste en que la respuesta de la Iglesia debe mantener un equilibrio entre justicia y misericordia. Subraya la necesidad de acompañar a las víctimas, pero también de no excluir a los culpables del horizonte pastoral, en un contexto en el que los obispos deben decidir cómo dar continuidad a los mecanismos de reparación existentes.
Refuerzo de la educación católica
Otro de los ejes del mensaje es la educación, un ámbito que el Papa considera clave tanto para el futuro de la sociedad como para la misión evangelizadora. En este sentido, anima a los obispos a sostener y fortalecer el papel de la enseñanza católica en un contexto que percibe cada vez más hostil.
Defiende que estas instituciones deben seguir siendo fieles a su identidad, sin diluir su referencia cristiana. Advierte de que, sin ese fundamento, la educación católica perdería su razón de ser, aunque al mismo tiempo insiste en la importancia de mantener una actitud abierta y respetuosa con todos.
El Papa concluye su misiva asegurando su apoyo y su oración. Reconoce las dificultades actuales, tanto internas como externas, pero también invita a no perder de vista los signos de esperanza.