Católicos
Comunión y Liberación supera en España los 1.300 miembros inscritos y reúne a unas 3.000 personas
Enrique Arroyo destaca el crecimiento del movimiento y subraya su vocación de “educar a vivir la fe dentro de la vida cotidiana”
22/05/26 | Javier Arias, X
Todo empezó en un vagón de tren. Así explica Enrique Arroyo, responsable en España de Comunión y Liberación desde junio del 2024, el origen de un carisma que hoy se extiende por numerosos países y que nació de una experiencia concreta vivida por don Luigi Giussani.
- El nacimiento de Comunión y Liberación
- Cultura, caridad y misión
- Nuevos Estatutos aprobados en noviembre del 2025
- Más de 3.000 participantes en España
- Escuela de comunidad, caritativa y propuestas culturales
- Vocaciones y nuevas formas de entrega
Enrique Arroyo, responsable en España
de Comunión y Liberación desde junio del 2024.
“Giussani coincidió en el vagón con unos jóvenes y oyendo su conversación se dio cuenta de que el hecho cristiano era totalmente ajeno a su vida y a su interés”, explica. Aquella escena marcó un giro decisivo: “Decidió aparcar su carrera como profesor de teología y en 1954 se fue a dar clase a un instituto público de Milán, el liceo Berchet”.
El nacimiento de Comunión y Liberación
A partir de aquella decisión comenzó una experiencia educativa dentro de Juventud Estudiantil, rama juvenil de Acción Católica, que acabaría convirtiéndose en el germen de Comunión y Liberación (CL).
Arroyo subraya que Giussani “no se sentía fundador de un carisma sino portador de un ímpetu de vida”. Ese impulso nace, afirma, “del encuentro con Cristo y de vivir de la fe”.
“CL es un movimiento de educación en la fe, es decir, una ayuda a vivir del reconocimiento de Cristo presente en nuestras vidas”, explica. Y añade que el centro de la experiencia es “la memoria de una persona conocida y amada –Jesucristo–, presente hoy con todo lo que es y con todo lo que hace por el mundo entero y por cada uno en particular”.
Cultura, caridad y misión
Para Arroyo, el carisma de Comunión y Liberación se concreta en varios rasgos esenciales. Uno de ellos es la importancia de la comunión vivida.
“La memoria de Cristo no puede engendrarse más que dentro de una comunión vivida”, afirma a Religión Confidencial. “Esa comunión es un hecho visible, una realidad presente y propositiva dentro de la vida de todos”. En esta experiencia adquieren un papel central tres dimensiones que Giussani consideraba fundamentales: cultura, caridad y misión ya que “en ellas se manifiesta y se expresa una concepción de la vida”, señala Arroyo, que reconoce “esa suprema ley de la existencia que es el amor”.
El objetivo último del movimiento, sostiene, es “testimoniar de qué forma el acontecimiento cristiano es la respuesta más verdadera a las exigencias humanas” y ayudar a las personas “a verificar en su vida la incidencia de la fe”.
“No se concibe la fe como algo al margen de la vida cotidiana concreta, las decisiones y los proyectos, sino inherente y pertinente a ellos”, explica.
Precisamente de ahí procede el nombre del movimiento. Surgió en medio de las revueltas estudiantiles de 1968, cuando un grupo de jóvenes vinculados a Giussani elaboró un manifiesto.
“Solo dentro de la comunión cristiana podríamos experimentar la verdadera liberación”, recuerda Arroyo. Una liberación que, asegura, “es la que el mundo necesita”.
Encuentro de jóvenes de Comunión y Liberación en Sevilla.
Nuevos Estatutos aprobados en noviembre del 2025
La reciente aprobación de los nuevos estatutos de la Fraternidad de Comunión y Liberación, en noviembre de 2025, ha sido recibida internamente como un respaldo a la identidad del movimiento. Para su responsable en España, “la Iglesia, aprobando los nuevos estatutos, está volviendo a confirmar la bondad del carisma de CL”.
Para él, este reconocimiento implica también una responsabilidad: “La Iglesia nos toma en serio, valora lo que somos y nosotros debemos responsabilizarnos del carisma que hemos encontrado”.
Arroyo recuerda además las palabras dirigidas por el Papa Francisco al movimiento durante la audiencia del 15 de octubre de 2022: “El potencial de vuestro carisma está todavía en gran parte por descubrir, todavía queda mucho por descubrir”.
La Fraternidad, explica, representa “la expresión madura y adulta de la vida del movimiento” y “no es una asociación sino el lugar en el que Cristo se ha hecho persuasivo para cada uno de nosotros”.
La aprobación de los nuevos estatutos supone, en su opinión, una renovación de ese reconocimiento eclesial. Por ello, no esconde que “es una gran alegría”, y defiende que “el carisma de don Giussani sigue vivo en la experiencia de un pueblo que reconoce en esta propuesta un camino persuasivo y posible para cualquiera”.
Más de 3.000 participantes en España
Actualmente, Comunión y Liberación cuenta en España con “más de 1.300 personas inscritas” en la Fraternidad, repartidas en 30 provincias.
Sin embargo, el alcance real es más amplio. Según explica Arroyo a este medio, “son unas 3.000 las personas que participan asiduamente en los gestos del movimiento”, tanto adultos como jóvenes de secundaria, bachillerato y universidad.
La estructura, explica, es sencilla y nace de la vida cotidiana: “Comunidades grandes y pequeñas nacen espontáneamente en los ambientes donde se vive la vida diaria: escuela, trabajo, barrio o parroquia”.
Estas comunidades, añade, “se insertan en la vida de la Iglesia local y dependen del obispo de su diócesis”.
Familias de Comunión y Liberación en una masía
cercana a Barcelona.
Escuela de comunidad, caritativa y propuestas culturales
Entre las iniciativas más relevantes destaca la llamada Escuela de comunidad, definida como “el principal gesto del movimiento”.
“Es un encuentro semanal para profundizar personal y comunitariamente en el carisma a través de la lectura y el diálogo sobre un texto de don Giussani”, explica a Religión Confidencial.
También ocupan un lugar importante las actividades caritativas mensuales, cuya finalidad es “educar en la gratuidad y en la caridad, es decir, en el don de uno mismo por amor”.
La actividad cultural constituye otro de los pilares del movimiento. Arroyo destaca propuestas como el Encuentro Madrid y otras iniciativas similares: Punt Barcelona, Encuentro Castellón, Encuentro Sevilla y Encuentro Canarias.
Además, subraya la presencia del movimiento en el ámbito educativo y universitario. “Un importante gesto de presencia y propuesta cultural en la vida universitaria es el Happening que venimos celebrando en la Universidad Complutense de Madrid”.
Vocaciones y nuevas formas de entrega
Arroyo confirma a RC que siguen llegando nuevas vocaciones vinculadas al carisma de Comunión y Liberación. “Hemos de dar gracias a Dios porque nos sigue bendiciendo con vocaciones al sacerdocio en distintas diócesis”, señala.
Entre las distintas realidades nacidas del movimiento menciona los Memores Domini, la Fraternidad sacerdotal de misioneros de San Carlos Borromeo, las misioneras de San Carlos Borromeo, las Hermanas de la Caridad de la Asunción y la Fraternidad de San José.
El propio Arroyo pertenece a los Memores Domini y explica su experiencia personal: “Somos laicos que vivimos en casas –en medio de la vida de todos– según las categorías con las que la Iglesia concibe la vida como imitación de Cristo: obediencia, virginidad y pobreza”.
En una sociedad cada vez más secularizada, sostiene, el reto consiste en mostrar que la fe puede vivirse en medio de la vida ordinaria. “Es imprescindible testimoniar la belleza que Cristo introduce dentro de la realidad en su dinámica diaria, en el trabajo, es decir, haciendo la misma vida de todos”.
Enrique Arroyo, responsable de CL en España concluye recordando que “Cristo –cuando es el centro afectivo de la persona– hace que nuestra humanidad sea más verdadera y que nuestra relación con las cosas y las personas sea afectivamente plena y gratuita”.