Vaticano
Noche mágica en el Bernabéu: Madrid, Getafe y Alcalá se vuelcan con el Papa
Más de 70.000 almas abarrotaron el estadio para el encuentro diocesano con León XIV
09/06/26 | Javier Arias, X
- Espera amenizada por música, actuaciones y magia
- La cercanía del Papa con los fieles
- El protagonismo de Madrid
- Aplausos a la policía y a las monjas
El Papa en el Bernabéu.
Foto: Luis Magán
Como si de una final de Champions se tratara, el estadio del Santiago Bernabéu se vistió con sus mejores galas para recibir al Sucesor de Pedro. Fieles de la Provincia Eclesiástica de Madrid abarrotaron el estadio del Real Madrid para lo que el arzobispado bautizó como “la fiesta de la diocesaneidad”.
Espera amenizada por música, actuaciones y magia
Entre las 15:00 y las 17:00 las puertas del estadio estuvieron abiertas para que los fieles fueran entrando de forma escalonada al estadio de fútbol. Mientras tanto, a pie de campo DJ Pulpo amenizaba la espera al ritmo de Danza Kuduro y otros grandes éxitos musicales.
El matrimonio de periodistas formado por Christian Gálvez y Patricia Pardo, fueron los encargados de conducir el acto. Mientras el Papa depositaba a los pies de la Virgen de la Almudena la Rosa de Oro, en el Bernabéu cantaban Íñigo Quintero, Hakuna o la banda de curas rockeros de Alcalá de Henares que conseguían que jóvenes, y no tan jóvenes, se levantasen de sus asientos para bailar y cantar.
Además de la música, la actuación de magia de Jorge Blas o el monólogo de Santi Rodríguez, uno de los momentos más aplaudidos y esperados fue ver procesionar por el estadio Santiago Bernabéu a la Virgen de la Almudena y a Jesús de Medinaceli.
La cercanía del Papa con los fieles
Equiparable a un gol importante de alguna de las estrellas del Real Madrid, el Bernabéu rugió y se emocionó cuando vio aparecer al Papa León XIV. Subido al 'papabuggy', el Pontífice dio una vuelta por el verde para saludar de cerca a todos los fieles que esperaban con ansia ver al Papa de cerca. El Pontífice se llevó como recuerdo un caluroso recibimiento y una larga ovación de los fieles madrileños.
Como no podía ser de otra manera, el componente futbolístico tuvo un papel relevante a lo largo del acto. El Pontífice, recogió el guante y quiso decir unas primeras palabras improvisadas y fuera del guion: "La iglesia de Madrid ha marcado un golazo para siempre".
El protagonismo de Madrid
En un ambiente familiar y festivo en donde Madrid copó gran protagonismo por encima de Getafe y Alcalá, predominaron discursos y referencias a las Iglesias particulares, a lo diocesano y a la involucración de los fieles laicos en la vida de la Iglesia, especialmente a través de los consejos pastorales que en la diócesis de la capital trata de impulsar el cardenal José Cobo.
El Papa volvió a meterse en el bolsillo a los allí presentes con su permanente sonrisa, sus bendiciones a niños pequeños, su cercanía y sus palabras alentadoras a no desfallecer en el camino de la evangelización de Madrid y sus barrios.
Aplausos a la policía y a las monjas
Con orden escalonado, el pueblo fiel fue abandonando poco a poco el estadio Santiago Bernabéu cuando el Papa se despidió. De nuevo, como en ocasiones anteriores, muchos fieles agradecieron también la presencia de la policía nacional con aplausos a los agentes de caballería desplegados por las inmediaciones del estadio. También fue llamativo ver a la salida del acto cómo muchos fieles aplaudían a los grupos de religiosas que se cruzaban por el camino y les agradecían su vida de entrega a Dios.