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La diócesis de Estocolmo rompe su silencio tras las acusaciones y niega una crisis de gobierno
Fuentes diocesanas niegan la existencia de una crisis interna, defienden la actuación del cardenal Arborelius y sostienen que Roma confirmó el fondo de las medidas adoptadas contra el sacerdote suspendido
08/07/26 | Javier Arias, X
La publicación en las últimas semanas de varias informaciones en las que se denuncian supuestas irregularidades en el gobierno de la diócesis católica de Estocolmo y se reclama una visita apostólica de la Santa Sede ha provocado la respuesta de las autoridades diocesanas, que rechazan de plano las acusaciones y defienden la actuación del cardenal Anders Arborelius.
- Polémica por la suspensión de un sacerdote
- Críticas a la gestión del cardenal Arborelius
- El mensaje del cardenal
- El recurso ante el Dicasterio para el Clero
«Solo nos mueve el bien de las almas»
Polémica por la suspensión de un sacerdote
Las informaciones, centradas principalmente en el caso de un sacerdote suspendido del ministerio y en la gestión realizada por la diócesis, sostienen que se habrían producido graves irregularidades en el procedimiento seguido contra el presbítero y cuestionan el modo de gobierno de la Iglesia católica en Suecia.
En declaraciones a Religión Confidencial, fuentes diocesanas rechazan las informaciones aparecidas recientemente y aseguran que la Iglesia en Suecia «se encuentra bien», aunque, como cualquier otra diócesis, debe afrontar las dificultades derivadas de un rápido crecimiento experimentado durante los últimos años.
Críticas a la gestión del cardenal Arborelius
Las mismas fuentes sostienen que la campaña contra el cardenal Arborelius, de 76 años, y sus colaboradores tiene su origen en «un pequeño grupo de personas descontentas y resentidas» por las decisiones adoptadas respecto a un sacerdote «de sensibilidad tradicionalista», apartado del ministerio tras apreciarse una conducta moral considerada impropia.
«Se trata de textos tendenciosos, carentes de veracidad, claramente partidistas y faltos de caridad. En definitiva, de lo que tradicionalmente se ha llamado un panfleto», señalan las fuentes consultadas, que explican que la diócesis ha optado hasta ahora por no alimentar la controversia pública.
El mensaje del cardenal
La posición de la diócesis quedó reflejada en el último boletín oficial, donde el cardenal Arborelius denunció la circulación de nuevos escritos anónimos.
«Una vez más se ha distribuido una carta anónima con acusaciones sobre supuestas irregularidades graves en nuestra diócesis», escribe el purpurado.
El cardenal lamenta que esos documentos hayan sido enviados a sacerdotes, diáconos, religiosos y algunos fieles, pero no a él mismo, e invita a quienes tengan críticas o denuncias a asumir personalmente la responsabilidad de sus afirmaciones y trasladarlas directamente a la autoridad diocesana.
«Las campañas anónimas y la difusión anónima de ataques personales solo generan desconfianza y división. No resuelven ningún problema», afirma el cardenal, quien concluye su mensaje invitando a los fieles a «seguir rezando y trabajando juntos por la unidad y la comunión».
El recurso ante el Dicasterio para el Clero
Altos cargos de la Iglesia católica sueca explican a este medio que el sacerdote recurrió su suspensión ante el Dicasterio para el Clero, que revisó el procedimiento seguido por la diócesis. El organismo de la Santa Sede apreció un defecto formal, al considerar que ni el sacerdote ni su abogado habían tenido acceso a la totalidad del escrito presentado por el denunciante.
No obstante, esta fuente conocedora de primera mano de lo ocurrido subraya a RC que Roma confirmó el fondo de la decisión adoptada por el cardenal Arborelius, manteniendo durante tres años la prohibición de celebrar públicamente la santa Misa, administrar el sacramento de la reconciliación y predicar.
«Transcurrido ese plazo, el obispo podrá volver a imponer esas mismas restricciones, si lo considera oportuno y siempre conforme a derecho», añaden las fuentes diocesanas, que precisan que el decreto íntegro del Dicasterio no se ha hecho público «por caridad hacia las personas implicadas».
El cardenal Arborelius con comunidad de la
Iglesia Greco-Católica Ucraniana en Estocolmo
«Solo nos mueve el bien de las almas»
Las mismas fuentes consideran que las publicaciones aparecidas en las últimas semanas parten de documentos cuya credibilidad la diócesis rechaza por su carácter anónimo.
«Se trata de una situación humana muy triste, en la que a la autoridad de la Iglesia solo la mueve la búsqueda del bien de las almas», concluyen.