Tribunas
19/07/2026
Amor, Matrimonio y Familia Hoy (I)
Rosa Corazón
Abogada del Tribunal de la Rota y de Tribunales Eclesiásticos de España
El Papa León XIV mantiene un encuentro eclesial
con las entidades de caridad y asistencia diocesana
en la Iglesia de San Agustín, ubicada en el barrio de El Raval,
a 10 de junio de 2026, en Barcelona.
Foto: David Zorrakino/Pool / Europa Press.

León XIV abrió el 19 de marzo de 2026 un camino sinodal, es decir nos compete a todos: clérigos y laicos, bajo el gobierno de los pastores de la Iglesia, para poder aportar el que quiera propuestas sobre cómo mejorar la evangelización, en el mundo actual, sobre el amor, el matrimonio y la familia, siguiendo la luz que nos dejó Amoris Laetitia. Tras ello, ha convocado a todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo entero y a todos los jefes de las iglesias orientales a un encuentro en el Vaticano del 7 al 14 de octubre de 2026, con todas nuestras propuestas.
De ahí mi aportación, de lo que podrían considerarse 16 Principios Universales:
- Dios es el que inventó el Matrimonio y también la unión sexual matrimonial.
- El Matrimonio es un bien para cada uno y para los dos juntos, y pondrá de manifiesto lo mejor de lo que cada cual es capaz.
- Un hijo es el mayor bien que se puede dejar en este mundo. Nadie lo dice, pero es la verdad.
- La evangelización sobre el matrimonio ha de ser gradual y progresiva, adecuándose a cada país, cultura, costumbres, historia personal y familiar, circunstancias particulares y a la vida actual.
Los investigadores conocemos, a través de Beda el Venerable, siendo materia de estudio histórico, cómo se produjo la evangelización de los anglos, iniciada por Agustín de Canterbury, progresiva entre los siglos VI a VIII y adecuándose a su mentalidad.
- Procrear es una decisión personalísima de ambos y educar y criar a la prole es competencia de los dos. La evangelización debe llevar a cada uno y a los dos juntos a llegar a mirar a Dios cara a cara, como Moisés, como un amigo habla con su amigo, para discernir qué hacer y cómo hacerlo.
- Aunque haya excepciones, el evangelizador tendrá en cuenta, a modo de regla general, que lo que sirve para unirlos ¡adelante! Y lo que los separa, posiblemente no será lo que Dios espera de ellos.
- Dios no es inhumano. Incluso, nos dice la Sagrada Escritura, que llegada la plenitud de los tiempos Dios se encarnó. Lo que supone que no haya nada, ni de cada uno, ni de cada matrimonio, que no le importe a Dios. Y si Dios no es inhumano, seguro es que no pide nada inhumano, ni a uno ni al matrimonio. La santidad, como regla general, no raya en el heroísmo, tampoco dentro del matrimonio.
- El noviazgo está para conocerse. Casarse con alguien real.
El Papa nos señala que el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios nos debe estimular a buscar “el crecimiento, la consolidación y la profundización en el amor conyugal y familiar, y a redescubrir que el amor en el matrimonio es real precisamente en su modo limitado y terreno. Puesto que la fragilidad forma parte de la maravilla que somos nosotros.
Es decir, nadie se puede casar con alguien tan magnífico, que sea irreal. Como tampoco nadie se puede casar con un misterio, con un enigma y sin un proyecto común para toda la vida.
- La evangelización, en el mundo actual, sobre el Matrimonio y la Familia no puede ser ajena a situaciones actuales, tales como la homosexualidad, la ideología de género, los vientres de alquiler, la fecundación in vitro, los embriones congelados, la venta de óvulos bajo el falso amparo de donaciones por cuestión de solidaridad, a venderse y prostituirse por dinero, porque son realidades actuales y de posible fácil acceso. Serían lo que el Papa León XIV denomina “cambios antropológicos y culturales”. Además de que, de esas uniones, a veces hay niñitos y, algunos de ellos ya bautizados, porque los hay, y esos niñitos son Iglesia y están en la Iglesia.
- El Matrimonio, claro que atrae a los jóvenes de hoy, porque un amor para siempre atrae, ahora y antes… No obstante, es real el progresivo decrecer de los matrimonios y de los matrimonios por la Iglesia. Habrá que mejorar toda la evangelización acerca de él, en el niño, en el joven y sobre todo en los novios y en todo lo previo a contraerlo. Evangelización que se recibe inicialmente en la propia familia y después, en la catequesis de la Iglesia.
Rosa Corazón
Abogada del Tribunal de la Rota
Doctora en Derecho
Profesora
E-mail: rcorazon52@gmail.com