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Mons. Rafael Escudero, obispo de Moyobamba: “La tarea prioritaria sigue siendo la misión, anunciar a Cristo”

 

El prelado de origen español repasa en esta entrevista con Religión Confidencial su trayectoria episcopal y los retos que tiene por delante en su territorio

 

 

 

18/08/26 | Javier Arias, X


 

 

 

El prelado de origen español repasa en esta entrevista con Religión Confidencial su trayectoria episcopal y los retos que tiene por delante en su territorio

 

 

 

  1. La Iglesia en la Amazonía
  2. Un sueño para el futuro de la Iglesia en este territorio
  3. Veinte sacerdotes nativos ordenados
  4. Las diferencias entre Moyobamba y España
  5. El éxito de sus publicaciones en redes sociales
  6. La relación con el Papa cuando era obispo de Chiclayo
  7. Próxima visita de León XIV a Perú

 

 

 


Monseñor Rafael Escudero López,
obispo de la prelatura de Moyobamba en Perú

 

 

 

Son casi veinte los años que lleva monseñor Rafael Escudero como obispo de la prelatura de Moyobamba en Perú, aunque su vinculación con este país es aún mayor.

Natural de Quintanar de la Orden (Toledo, España), fue ordenado sacerdote el 9 de julio de 1989. Durante sus primeros años de ministerio ejerció en su diócesis natal hasta que en el año 2004 llegó a Perú, en el primer grupo de sacerdotes diocesanos de Toledo que atienden la Prelatura de Moyobamba, encomendada por la Santa Sede a la Archidiócesis de Toledo.

Después de haberse desempeñado como Vicario General y Párroco de la Catedral de la Prelatura, fue nombrado Obispo Coadjutor de Moyobamba el 8 de julio de 2006 por el Papa Benedicto XVI.

Recibió la ordenación episcopal en Moyobamba el día 26 de agosto, de manos del Sr. Cardenal Arzobispo de Toledo, don Antonio Cañizares Llovera. Desde el 21 de julio de 2007 es el Obispo Prelado de la Prelatura de Moyobamba.

Desde Perú, monseñor Escudero ha concedido esta entrevista en exclusiva a Religión Confidencial para hacer un repaso de sus años como obispo, la situación de la Iglesia en Perú y en España o su relación con el Papa cuando era obispo de Chiclayo.

 

P-Han pasado casi 20 años desde que fue nombrado obispo de la prelatura de Moyobamba, ¿qué balance hace de estas dos décadas como pastor de este territorio peruano?

R-Desde el mes de septiembre del 2004, tras asumir la dirección de la prelatura de Moyobamba, la Archidiócesis de Toledo – España, hasta este momento el balance es sin duda positivo.

Eclesialmente vivimos una etapa de renovación de la Prelatura en función de la comunión y la efectividad del servicio misionero. Llevamos una pastoral de conjunto. Afloran vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales comprometidas con la Iglesia, pero, aun así, es insuficiente el número de agentes pastorales para responder a las necesidades de la evangelización y la pastoral debido al incremento de los nuevos pueblos que se van formando por toda la geografía de la prelatura. En la prelatura de Moyobamba la tarea prioritaria sigue siendo la misión, anunciar a Cristo.

Las comunidades cristianas en estos años se han enriquecido con la presencia y cercanía reforzada de más sacerdotes, pero sigue siendo muy escaso el número de éstos para la atención pastoral de la prelatura. El carisma religioso también se ha fortalecido gracias a la llegada de nuevos institutos de vida consagrada masculina y femenina.

Hemos desarrollado en nuestras parroquias un proceso de iniciación cristiana serio y suficientemente prolongado destinado a niños, jóvenes y adultos. Después de la iniciación cristiana el católico, sea niño, joven o adulto, va fortaleciendo su vida cristiana con una catequesis permanente. Como Prelatura estamos estableciendo un proceso catequético orgánico y progresivo que se extienda por todo el arco de la vida.

Llevamos a cabo procesos de formación para los sacerdotes, especialmente para los jóvenes a través del quinquenio de formación permanente, para los animadores de las comunidades rurales, para los catequistas, para los miembros de los movimientos eclesiales, asociaciones y hermandades.

Nuestra Prelatura desde las Oficinas de Educación Católica impulsa una educación de calidad para todos, especialmente para los más pobres. Educación que ofrece a los niños y a los jóvenes el encuentro con Cristo y con los valores culturales del propio país, descubriendo o integrando en ellos la dimensión religiosa y trascendente. Queremos rescatar la identidad católica de nuestros centros educativos por medio de un impulso misionero valiente y audaz.

Estamos dando un cuidado especial a la promoción vocacional. Hemos organizado una pastoral de las vocaciones que llega a las parroquias, a los centros educativos y a las familias.

En nuestra prelatura impulsamos una pastoral de los adolescentes y jóvenes, que garantice su perseverancia y el crecimiento en la fe. Les propongo a los sacerdotes y a los demás agentes pastorales un proyecto de pastoral juvenil que consiste en aceptar la propuesta que nos hacen las Obras Misionales Pontificias a través del método de la Infancia y Juventud Misionera. La pastoral de la familia se ha enriquecido con la presencia de algunos movimientos familiares y grupos parroquiales.

En la atención a los ancianos y enfermos exhorto constantemente a los sacerdotes, religiosos y laicos, a visitar a los ancianos y enfermos, estando atentos a sus necesidades espirituales, materiales y sanitarias. En el caso del moribundo acompañándolo en el tránsito definitivo, ayudándole a bien morir, a morir en Cristo. Queremos que el enfermo y el anciano reciban con amor la Palabra de Dios, el perdón, los sacramentos de la Eucaristía y de la Unción y los gestos de caridad de los hermanos.

En nuestra región, hay todavía quien pasa hambre; quien está condenado al analfabetismo; quien carece de la asistencia médica más elemental; quién no tiene techo donde cobijarse. El panorama de la pobreza puede extenderse indefinidamente, si a las antiguas pobrezas añadimos las nuevas de la desesperación, del sin sentido de la vida, de la insidia de la droga, al abandono en la edad avanzada o en la enfermedad, de la marginación o de la discriminación social. En la Prelatura contamos con cinco oficinas de Cáritas, el reto más importante es la formación doctrinal y espiritual de los hermanos que ofrecen su servicio; pretendemos, a través de la formación, que sean competentes humana, cristiana y profesionalmente, y estamos promoviendo las Cáritas parroquiales.

 

La Iglesia en la Amazonía

P-¿Cómo describiría la situación de la Iglesia en la Amazonía peruana a quien nunca ha estado allí?

R-La prelatura de Moyobamba es parte de la región Amazónica, aunque la mayoría de su población proviene de la zona de la sierra. Tenemos esa mezcla cultural por la migración que se da desde los años 70 hasta ahora. Esta región de San Martín es amazónica, pero la población en su mayoría, en un 75% es andina. Este dato hace de la prelatura un espacio distinto a lo que conocemos como amazónico, puesto que socialmente los amazónicos son solo un 25%. El resto de la población es andina, del norte de Perú, blancos y mestizos, con otra cultura, con una mayor tradición católica. Eclesiásticamente como prelatura pertenecemos a la provincia eclesiástica de Trujillo, por lo que pastoralmente estamos más avocados a la archidiócesis que a los vicariatos apostólicos que están en la Amazonía peruana. Socialmente los habitantes de nuestra región miran más a las ciudades de la sierra y de la costa peruana que a las ciudades amazónicas.

La Iglesia en la Amazonía peruana está formada por ocho vicariatos apostólicos, lo que llamamos tierra de misión, busca el carácter integral de la evangelización de las culturas y subraya que el mensaje del Evangelio se transmite en palabras y en obras; que se evangeliza con las obras que promueven la vida, que defienden los derechos y dignidad de todos los hombres y el medio ambiente.

La preocupación de la Iglesia por la Amazonía y sus pueblos indígenas es poder atender más y mejor a la población. La presencia de la Iglesia no se entiende sin la figura de cientos de misioneros y misioneras que, a lo largo de la historia, han sido verdaderos promotores del respeto a la dignidad humana. Personas, religiosas o laicas, procedentes de decenas de países, que han entregado su vida en los lugares más apartados con el objetivo de hacer de la Amazonía un lugar de convivencia y respeto por la dignidad y derechos de todos, especialmente de los más vulnerables que, en gran medida, son las poblaciones indígenas.

La Iglesia en la Amazonía peruana enfrenta una realidad marcada por la defensa social, el abandono estatal y una fuerte labor en zonas alejadas. Los obispos y agentes pastorales denuncian de forma constante la pobreza, la corrupción y la falta de servicios básicos que afectan a las comunidades nativas. Gran parte de la población sufre carencias económicas graves. La Iglesia señala que las autoridades no usan de forma correcta los recursos públicos, lo que genera conflictos y violencia hasta el día de hoy.

Ante la falta de sacerdotes fijos, equipos de laicos, religiosas y misioneros viajan por los ríos para acompañar cientos de caseríos. En muchos lugares apartados, la Iglesia suple la ausencia del Estado con escuelas, puestos de salud y ayuda social básica. Hace unos años se ha creado el seminario amazónico para la formación de los futuros sacerdotes nativos de los ocho vicariatos apostólicos.

 

Un sueño para el futuro de la Iglesia en este territorio

P-¿Con qué Iglesia sueña en donde está para la próxima década?

R-Pido al Señor que la Iglesia en la prelatura de Moyobamba sea una Iglesia contemplativa, misericordiosa y misionera. Una Iglesia que hace que el Evangelio sea anunciado con fervor por todos los católicos a todos los hombres, especialmente a aquellos grupos humanos que están más alejados de Dios, mediante un anuncio explícito de Jesucristo: su Persona, su Palabra, sus obras, su mensaje…

Una Iglesia en la que el número y la santidad de sus sacerdotes sea mayor y pueda asumir los retos evangelizadores y pastorales que tiene planteados actualmente; en la que haya más religiosos/as y laicos verdaderamente comprometidos con la misión.

Una Iglesia que viva el misterio de la comunión trinitaria y la de los santos; que tenga conciencia de que todos los católicos: sacerdotes, religiosos/as y laicos hemos de dar un testimonio de comunión, de amor y unidad y participación en la misión.

Una Iglesia que ponga en práctica la dimensión social de la evangelización optando preferencialmente por los pobres, por la promoción de la dignidad humana, que cuide la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, que promueva la caridad, la justicia, el bien común, el diálogo y la paz social y agradezca a Dios los bienes de la creación.

La Prelatura todavía no se puede autosostener económicamente, dependemos de las ayudas que nos vienen de fuera, de las instituciones de la Iglesia Universal y de las iglesias particulares. En este sentido nuestro compromiso es llegar a ser una Iglesia que se sostenga económicamente.

 

Veinte sacerdotes nativos ordenados

P-Aunque desde la archidiócesis de Toledo se presta un importante apoyo a este lugar, ¿surgen vocaciones nativas al sacerdocio y a la vida consagrada?

R-Sí, gracias a Dios, van surgiendo vocaciones nativas. En estos 22 años que vamos a hacer en el mes de octubre han pasado por aquí 34 sacerdotes de Toledo durante un periodo más o menos largo. De estos sacerdotes algunos han asumido cargos en la Curia, en las Vicarías y en la Cáritas de la Prelatura, otros han sido nombrados para la atención de los Seminarios Mayor de san José y Menor de San Juan Pablo II, y otros han sido nombrados párrocos para atender algunas parroquias. También hemos de contar los que vienen por un par de meses como profesores del seminario y para la formación espiritual y pastoral de los sacerdotes.

La Pastoral Vocacional es la prioridad fundamental dentro del proyecto pastoral de la prelatura de Moyobamba, en particular la promoción y acompañamiento de las vocaciones sacerdotales. El número de sacerdotes en la prelatura sigue siendo insuficiente en proporción a la población y a las necesidades de la misión, a pesar de la incorporación de nuevos sacerdotes diocesanos del archidiócesis de Toledo, de la diócesis de Córdoba (España), de algunos sacerdotes misioneros de Polonia y de la ordenación de seminaristas de nuestro Seminario Mayor. En estos años he ordenado 20 sacerdotes nativos.

Se ha elaborado una Programación de Pastoral Vocacional por niveles y zonas pastorales. Se ha mantenido una constante comunicación con el presbiterio. El cauce ordinario de la propuesta vocacional debe ser el ámbito de la familia, de la catequesis y de la pastoral juvenil. Hay todavía mucho camino que recorrer para alcanzar el nivel deseado.

El carisma religioso se ha ido fortalecido en nuestra prelatura gracias a la llegada de nuevos institutos de vida consagrada masculina y femenina. Se ha incorporado también la vida consagrada contemplativa con la fundación de un monasterio femenino. Disfrutamos también de una asociación de vida apostólica. Todas las congregaciones van teniendo vocaciones. Cada congregación va realizando su pastoral vocacional en las parroquias y en los centros educativos para dar a conocer su carisma y misión.

 

Las diferencias entre Moyobamba y España

P-Usted empezó su ministerio sacerdotal en España, ¿qué diferencias ve a la hora de vivir la fe entre su prelatura y España?

Hoy tenemos que reconocer que la misión de la Iglesia es más dura en España que en América. Incluso por la manera de ser de las gentes de esta tierra el sacerdote se siente querido, se siente valorado. Yo, en los 22 años que llevo aquí en Moyobamba, todavía no me he encontrado con alguien que me insulte por la calle. Al contrario.

La misión es importante en todas partes. En el mundo entero. Pero la diferencia está en que mientras que en España la gente es indiferente ante la fe, pero tiene una cantidad de sacerdotes que es cuatro veces a la de Perú, aquí la gente todavía tiene hambre de conocer al Señor y de saber de Cristo y de la Iglesia. El Señor dijo a los apóstoles: «denles ustedes de comer». Pero en España no tienen hambre y en Perú, sí.

Por supuesto que tiene que haber sacerdotes en España, y hay que emprender la Nueva Evangelización de la que tanto se ha hablado. Me da pena que en España haya esa indiferencia, ese rechazo, ese no querer, ese no me interesa. Y los sacerdotes se pueden quebrar la cabeza ofreciendo cosas y cosas. Aquí, sin embargo, con menos esfuerzo el fruto es mayor.

España está viviendo de la herencia que nos han dejado nuestros antepasados, pero la estamos derrochando. En España todavía pesa la cultura católica, pero cada vez menos, porque el número de católicos convencidos es menor cada año. Se habla de un 20%. En la medida en que los españoles abandonen la fe católica, irán apareciendo cada vez más familias rotas, violencia, jóvenes sin sentido de la vida, suicidios, materialismo, relativismo, consumismo, aberraciones como la ideología de género, el aborto y la eutanasia que ya reinan en España, etc. Cuando se pierde a Cristo volvemos a lo que había antes de Cristo: al paganismo. Esto aquí también nos lo encontramos. Encontramos mucha gente que tiene una religiosidad natural, pero que no conoce al único Dios vivo y verdadero, ni a Jesucristo, y por eso también se dan todos esos males. En España vemos cómo eso ha llegado, fruto de la apostasía y del alejamiento de Dios.

 

El éxito de sus publicaciones en redes sociales

P-La cuenta de Instagram de la prelatura de Moyobamba acumula más de 165.000 seguidores, ¿cuál es el secreto para haber logrado esta cifra tan alta de seguidores en todo el mundo?

R-Actualmente la Prelatura cuenta con un canal de televisión propio, “Canal San Gabriel”, por el que se transmiten programas netamente religiosos provenientes del canal católico EWTN y otros programas propios. Contamos también con una emisora de radio que abarca todo el ámbito de la Prelatura, en él se emite Radio María y programación propia. A través de nuestra página web evangelizamos en las redes sociales. Facebook, X, YouTube, Instagram.

A la pregunta que me haces te respondo con la respuesta que me dio el responsable de los medios de comunicación de la prelatura cuando le hice una pregunta parecida: “Procuramos no prestar atención a los números, no son criterio fiable. Buscamos la gloria de Dios y el bien de las almas, pero como estos números son indicadores de que Él hace el bien a través de nosotros, nos sorprenden y estimulan.

Nunca hemos buscado cantidad, sino calidad, pero pensamos que, sin estrategia ninguna, Cristo y su Palabra son atractivos en sí. Nosotros no monetizamos ni tenemos capacidad, por el momento, para crear contenido especial, salvo compartir la predicación habitual desde nuestra Catedral. Esto surgió de modo espontáneo en la pandemia, para cuidar de aquellos más cercanos, que no podían acceder al Templo. Tampoco hacemos publicidad. El boca a boca entre fieles de lugares sorprendentes es lo que propicia la propagación. Independientemente del número de seguidores, ahora que crece, y si algún día mengua, buscaremos lo que haga más bien a las almas”.

 

La relación con el Papa cuando era obispo de Chiclayo

P-¿Qué relación tuvo con el Papa León durante sus años en Perú?

R-Conocí al entonces obispo Robert Prevost cuando fue nombrado obispo de la diócesis de Chiclayo. Luego hemos tenido algunos encuentros en las asambleas de la Conferencia episcopal peruana, los dos fuimos miembros de la Comisión Episcopal de Vocaciones y Seminarios, lo que provocó que trabajáramos juntos en estos temas. Posteriormente lo visité en Chiclayo con un grupo de seminaristas de Moyobamba y nos recibió con gran amabilidad y atención. Unos años antes de que fuera nombrado para el Dicasterio de los Obispos colaboró con la prelatura de Moyobamba enviándonos como misionero a un sacerdote diocesano de Chiclayo, lo que hizo que nuestra relación se fortaleciera.

 

Próxima visita de León XIV a Perú

P-En noviembre de este año el Papa volverá a Perú de viaje apostólico, ¿qué esperan los obispos del país de esta visita?

R-A finales del mes de enero de este año los obispos del Perú fuimos en “visita ad limina” a Roma y allí tuvimos la gracia de encontrarnos tres veces con el Papa León XIV. Fueron días de verdadera alegría y bendición, de encuentro fraterno y confirmación en la fe, en la comunión con el Santo Padre y en la renovación del compromiso con la misión. Fue para nosotros una visita muy especial, pues nos encontrábamos con quien fue nuestro hermano en el episcopado en Perú.

Los obispos ya destacamos el profundo vínculo del pontífice con el país —donde vivió dos décadas y fue obispo de Chiclayo—, y señalamos que el anuncio de su visita lo recibimos con gran alegría, satisfacción e ilusión pastoral. Deseamos que la visita papal alcance a la mayor cantidad de fieles, que estamos seguros que lo van a recibir con gran entusiasmo.

Los obispos peruanos esperamos que la visita del ⁠Papa León XIV traiga renovación espiritual, unidad nacional y un mensaje de esperanza, al tratarse del primer pontífice con nacionalidad peruana en visitar el país. Que suscite una gran alegría espiritual en los fieles y también una alegría histórica al celebrar la llegada del primer Papa vinculado profundamente a la realidad de la nación peruana. Que su visita dé muchos frutos de esperanza, que fortalezca la misión de la Iglesia católica frente a las dificultades sociales del país.

El Papa conoce de cerca los desafíos, costumbres y necesidades del país, una característica que marcará profundamente el mensaje que transmitirá durante su recorrido. Su visita es una oportunidad para fortalecer la fe, la esperanza, la unidad y la reconciliación en la Iglesia que vive y camina en el Perú.