Diócesis
El delegado de Ecología de la diócesis, Ramiro Pereda, celebra el Tiempo de la Creación con una llamada a cuidar la naturaleza desde la conversión personal y espiritual
03/09/26 | M. S.
El Tiempo de la Creación no es solo un periodo para hablar de árboles y reciclaje, es un llamado a mirar dentro de nosotros mismos. ¿Qué ocurre cuando nuestro corazón está seco? Ramiro Pereda, delegado de Ecología Integral de la diócesis de Getafe, lanza esta pregunta que invita a reflexionar sobre la verdadera raíz del cuidado ambiental. No basta con acciones puntuales, el cambio debe ser de dentro hacia afuera.
- Transformación de la persona
- Para el bien común o para la destrucción
- «Si tenemos un corazón seco, ¿qué va a crecer?»
- Qué hacer con las capacidades, recursos y herramientas disponibles
- Tras los incendios
- Eucaristía por el cuidado de la creación
Ramiro Pereda, delegado de Ecología Integral de la diócesis de Getafe.
Desde este martes 1 de septiembre y hasta el domingo 4 de octubre, la Iglesia celebra el Tiempo de la Creación, un periodo dedicado a profundizar en el cuidado de la casa común y en la responsabilidad de los cristianos ante la situación medioambiental.
Para Ramiro Pereda, delegado de Ecología Integral de la diócesis de Getafe, estas semanas constituyen mucho más que una campaña de sensibilización: son «una llamada muy concreta» a preguntarse qué hacemos con las herramientas que tenemos y, sobre todo, «para quién las ponemos al servicio».
Transformación de la persona
Así lo explica Pereda en una entrevista publicada por la diócesis de Getafe con motivo del inicio del Tiempo de la Creación. Su planteamiento parte de una idea: el compromiso ecológico no puede limitarse a proteger la naturaleza, sino que debe implicar también una transformación de la persona.
La reflexión del delegado de Ecología Integral conecta con el lema elegido este año para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación: «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas», tomado del profeta Isaías (Is 2,4). El mensaje del Papa León XIV recuerda que las mismas herramientas pueden utilizarse para construir o para destruir.
Para el bien común o para la destrucción
Pereda lo expresa de forma directa: «En nosotros está el que esas herramientas sean para el bien común o sean objetos de destrucción».
La cuestión, por tanto, no está únicamente en los medios de los que dispone el ser humano, sino en el uso que decide hacer de ellos. El Tiempo de la Creación se convierte así en una oportunidad para revisar las decisiones personales y colectivas y preguntarse a quién benefician y qué consecuencias tienen.
«Si tenemos un corazón seco, ¿qué va a crecer?»
En esta mirada integral, Pereda concede una importancia especial a la dimensión espiritual. El cuidado de la creación no puede desvincularse del cuidado del propio corazón. De ahí una de las preguntas que plantea y que resume buena parte de su propuesta: «Si tenemos un corazón seco, ¿qué va a crecer?»
La imagen del corazón como tierra que necesita ser cultivada sirve al delegado para trasladar la cuestión ecológica al terreno de la conversión personal. No basta con modificar determinados comportamientos externos si no existe una disposición interior capaz de sostenerlos.
La ecología integral, por tanto, comienza también por una pregunta sobre la persona: qué valores orientan sus decisiones, cómo utiliza los recursos que tiene a su alcance y qué lugar concede a los demás y al bien común.
Qué hacer con las capacidades, recursos y herramientas disponibles
El mensaje de León XIV para esta Jornada Mundial de Oración por la Creación sirve también como marco para la reflexión de Pereda. El lema bíblico habla de transformar instrumentos de guerra en herramientas para cultivar la tierra. La imagen plantea una elección: utilizar lo que se tiene para construir o emplearlo para destruir.
Por eso, el delegado de Ecología Integral insiste en que el Tiempo de la Creación supone «una llamada muy concreta». No se trata únicamente de hablar de ecología, sino de decidir qué hacer con las capacidades, recursos y herramientas disponibles y «para quién las ponemos al servicio».
La pregunta enlaza directamente con la dimensión cristiana del cuidado de la creación. Para la Iglesia, la preocupación por el medio ambiente no aparece aislada de la dignidad humana, la justicia, la solidaridad y la responsabilidad hacia las generaciones futuras.
Tras los incendios
Pereda subraya que la Delegación de Ecología Integral de Getafe ha ido ampliando su campo de acción durante el último curso. Tras los incendios del año pasado, el equipo se desplazó hasta la Diócesis de Astorga para conocer la situación y poner en marcha un programa de ayuda mutua. También ha comenzado a desarrollar catequesis en distintas parroquias y está colaborando con la Conferencia Episcopal Española en la elaboración de documentos marco sobre ecología integral.
El equipo diocesano está formado actualmente por cinco personas procedentes de ámbitos profesionales diversos, como la ingeniería, la arquitectura, la geología y la educación. Una diversidad que, explica Pereda, permite abordar la cuestión desde diferentes perspectivas.
Eucaristía por el cuidado de la creación
El calendario del Tiempo de la Creación concluirá el 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís. Ese día, la diócesis de Getafe celebrará una eucaristía por el cuidado de la creación en la parroquia franciscana San Pedro Bautista, en Alcorcón, como cierre de estas semanas de reflexión y oración.
El planteamiento de Ramiro Pereda deja así una cuestión abierta que va más allá de reciclar, consumir menos o proteger determinados espacios naturales. La pregunta es qué ocurre en el interior de quien está llamado a cuidar la creación. Porque, como resume el delegado de Ecología Integral de Getafe, «si tenemos un corazón seco, ¿qué va a crecer?».