Diócesis
El arzobispo de Madrid, José Cobo, ya está dejando su impronta en la capital al haber introducido un cambio significativo en el modelo de formación de los futuros sacerdotes de la archidiócesis de Madrid. Desde hace aproximadamente dos años, el sexto curso del Seminario y el periodo de diaconado han dejado de estar orientados de manera general a que los seminaristas cursen una licenciatura eclesiástica.
23/09/26 | Javier Arias
- Prioridad de la pastoral
- La licenciatura queda reservada a necesidades concretas
- Más parroquia en sexto y durante el diaconado
- Perplejidad en el entorno de San Dámaso
El cardenal Cobo con seminaristas de Madrid.
Prioridad de la pastoral
La nueva orientación del arzobispo de Madrid pasa por que los seminaristas dediquen ese último periodo de su formación a incorporarse de manera más intensa a la vida pastoral de las parroquias. La prioridad, según fuentes conocedoras del proceso formativo, es que los futuros sacerdotes tengan una experiencia pastoral más directa antes de su ordenación.
Hasta ahora, el sexto curso y el diaconado constituían habitualmente el momento en el que los seminaristas comenzaban o continuaban una licenciatura en alguna de las disciplinas eclesiásticas. Con el cambio impulsado por Cobo, esta formación especializada deja de ser el itinerario ordinario para todos los nuevos sacerdotes.
La licenciatura queda reservada a necesidades concretas
El criterio establecido por el arzobispo es que sólo algunos sacerdotes reciban el encargo de realizar estudios especializados cuando exista una necesidad concreta de la archidiócesis. Es decir, la decisión de cursar una licenciatura pasa a estar vinculada a la función que Madrid necesite cubrir.
Así, un sacerdote podría ser enviado a especializarse en Derecho Canónico si la archidiócesis necesita contar con un nuevo canonista, o recibir formación avanzada en Teología Dogmática si se considera necesario reforzar el cuerpo docente en esa materia. En estos casos, los estudios pueden realizarse después de la ordenación sacerdotal.
De esta manera, la licenciatura deja de entenderse como una etapa formativa que deban completar por defecto los nuevos sacerdotes y pasa a responder a una planificación de las necesidades pastorales y académicas de la archidiócesis.
La decisión supone, por tanto, un cambio de criterio: la formación especializada se mantiene, pero deja de ser la regla general para convertirse en un instrumento al servicio de las necesidades concretas de Madrid.
Más parroquia en sexto y durante el diaconado
El cambio afecta especialmente a la concepción del último curso de formación de los seminaristas. La intención es que sexto no sea principalmente un año académico, sino un periodo en el que los futuros sacerdotes estén ya plenamente involucrados en la pastoral de las parroquias.
Las fuentes consultadas explican que el arzobispo considera prioritario que los seminaristas lleguen a la ordenación con una experiencia pastoral sólida y un conocimiento más directo de la realidad de las comunidades que posteriormente tendrán que acompañar como sacerdotes.
Esta nueva orientación se viene aplicando ya a las últimas promociones de seminaristas y supone una modificación respecto al modelo que se había venido siguiendo anteriormente en la archidiócesis.
Perplejidad en el entorno de San Dámaso
El giro de Cobo ha generado también cierta perplejidad en el ámbito académico de la Universidad San Dámaso. La institución, vinculada a la Archidiócesis de Madrid, cuenta precisamente con una amplia oferta de estudios eclesiásticos y constituye uno de los principales centros de formación teológica de la Iglesia en España.
La circunstancia resulta especialmente llamativa porque el propio Cobo es el gran canciller de la Universidad San Dámaso. La decisión de reducir de forma significativa el número de nuevos sacerdotes que acceden de manera ordinaria a las licenciaturas ha causado, según fuentes conocedoras de la situación, incomprensión en algunos sectores del entorno académico.
Estas voces apuntan a que en la universidad se está realizando un esfuerzo importante para mantener y desarrollar sus estudios eclesiásticos. En este contexto, el cambio de criterio de la principal diócesis vinculada al centro genera incomprensión entre quienes tienen el deber de sacar adelante esta institución académica.