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Aumentan las entradas en los años propedéuticos en Francia: “Si no tengo sitio, ¿puedo enviártelos a ti?”

 

Cerca de 170 jóvenes han comenzado este septiembre en Francia el año de formación y discernimiento que precede al seminario. La cifra supone el tercer año consecutivo de crecimiento y está llevando a algunas casas a buscar plazas adicionales para acoger a todos los candidatos.

 

 

 

28/09/26


 

 

 

  1. El Papa ha hablado de discernimiento vocacional
  2. De menos de cien a cerca de 170 candidatos
  3. Problemas de capacidad
  4. Ars tuvo que reorganizarse para acoger a más jóvenes
  5. Nuevos perfiles entre quienes se plantean el sacerdocio
  6. El aumento también llega a diócesis pequeñas
  7. "Una fuerza específica de la vida diocesana, que continúa atrayendo"

 

 

 


Jóvenes franceses celebran la llegada del Papa.
(@Vatican Media).

 

 

 

El Papa ha hablado de discernimiento vocacional

La subida de candidatos a las casas de propedéutica coincide con el viaje de León XIV a Francia. Ante unos 80.000 jóvenes reunidos en el Stade de France, el Papa les habló precisamente del discernimiento vocacional: "Mientras disciernen su vocación, estén seguros de que el Señor no les habla de manera confusa, sino que se dirige a cada uno por su nombre y los invita a seguirlo porque los ama".

"En veinte años de existencia, nunca habíamos visto algo así". Así describe el padre Olivier Roy, superior de la casa Charles-de-Foucauld, cerca de Rennes, la situación que está viviendo este curso la propedéutica del Gran Oeste francés. En septiembre, 23 jóvenes han iniciado allí esta etapa de formación, una cifra récord para el centro.

El año propedéutico constituye un periodo de discernimiento y estudio previo al seminario. Los jóvenes que lo comienzan afrontan, entre otras, dos preguntas fundamentales: «¿A qué me llama Dios?» y «¿Estoy hecho para ser sacerdote?».

Según explica La Croix, la casa de Charles-de-Foucauld solía registrar una media de unas quince entradas, mientras que en 2024 llegó a tener solamente cuatro. El incremento de este año forma parte de una tendencia que, aunque presenta diferencias entre las distintas casas, se viene observando en Francia desde hace tres años.

 

De menos de cien a cerca de 170 candidatos

Las últimas estimaciones, todavía provisionales y contrastadas por varias fuentes internas, sitúan en cerca de 170 los jóvenes que han comenzado este mes su año propedéutico en alguna de las doce casas existentes en Francia. La mayoría tiene entre 19 y 35 años.

El crecimiento resulta especialmente visible si se compara con los datos de los últimos años. En 2023 las entradas cayeron por debajo de los cien candidatos, con 99. En 2024 fueron 110 y en 2025 alcanzaron los 146. La cifra de este año se acerca así a registros de la década anterior, como los 152 candidatos de 2017.

 

Problemas de capacidad

El aumento está empezando a generar problemas de capacidad. El padre Roy relata a La Croix que en junio los responsables de las diferentes casas comenzaron a comprobar que las solicitudes estaban aumentando en varios puntos de Francia. La situación les llevó incluso a plantearse entre ellos: «Si no tengo sitio, ¿puedo enviártelos a ti?».

Es lo que ha ocurrido en la casa Saint-Jean-Baptiste, la propedéutica de la diócesis de Versalles, que también acoge candidatos procedentes de otras diócesis. Sus 16 plazas se cubrieron rápidamente y su responsable, el padre Matthieu Williamson, asegura haber recibido «muchas más solicitudes».

Williamson es además el encargado de coordinar las casas de propedéutica en la Conferencia Episcopal Francesa (CEF).

 

Ars tuvo que reorganizarse para acoger a más jóvenes

Algunos candidatos han tenido que ser derivados, con el acuerdo de sus obispos, hacia centros con mayor capacidad. Entre ellos se encuentran las casas de Paray-le-Monial, en Saona y Loira, y Ars, en Ain.

En esta última, vinculada al seminario de Ars y dirigida por la Sociedad Jean-Marie-Vianney, la organización tuvo que modificarse de manera urgente. La casa se preparó para recibir a una treintena de candidatos, frente a los diez que acogía habitualmente.

Este aumento vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que durante las últimas décadas parecía haber quedado relegada: la posibilidad de abrir nuevas casas de propedéutica en Francia. La tendencia había sido hasta ahora el cierre de centros y la concentración de recursos.

La cuestión está siendo estudiada nuevamente en la Conferencia Episcopal Francesa. Entre las posibles zonas para establecer nuevos centros figuran especialmente aquellas que actualmente carecen de una propedéutica, principalmente el suroeste y el norte del país.

El padre Williamson pide, sin embargo, prudencia. «No se funda así como así de un día para otro», señala a La Croix. Para abrir una nueva casa hace falta disponer de un lugar, alcanzar un acuerdo entre los obispos afectados y, sobre todo, encontrar un equipo de formadores. La escasez de sacerdotes disponibles constituye una de las principales dificultades.

 

Nuevos perfiles entre quienes se plantean el sacerdocio

El incremento de candidatos coincide con otro fenómeno que la Iglesia francesa viene observando desde hace cuatro años: el aumento de los adultos que solicitan el bautismo. Según los datos recogidos por La Croix, los bautizados adultos durante la Pascua pasaron de unos 4.000 en 2022 a más de 13.000 en 2026.

El periódico francés se pregunta si este aumento de nuevos bautizados comienza también a reflejarse en las casas de propedéutica. La mayoría de sus responsables afirma haber recibido este año a uno o varios neófitos o a personas que han retomado su camino de fe.

No obstante, los responsables consideran necesario esperar para determinar si existe una tendencia consolidada. Las normas romanas establecen un periodo mínimo de dos años entre el bautismo y la entrada en una casa de propedéutica.

Para el padre Olivier Roy, el fenómeno debe situarse dentro de una «dinámica global» de renovación de la fe y de búsqueda de sentido. «Hoy observamos signos positivos un poco por todas partes, como los bautismos, el Miércoles de Ceniza, etc. Los jóvenes se ven impulsados por un movimiento general, tienen más confianza y se sienten más dispuestos a comprometerse», afirma.

Los responsables consultados también constatan una mayor diversidad en los perfiles. Aunque la mayoría continúa procediendo de familias practicantes y muchos han tenido experiencia en el escultismo, también están llegando candidatos procedentes de ambientes más populares.

 

El aumento también llega a diócesis pequeñas

El crecimiento no es uniforme. Las grandes diócesis y comunidades mantienen cifras relativamente estables. París cuenta este año con 16 entradas, diez de ellas de jóvenes procedentes de la propia diócesis, mientras que la comunidad Saint-Martin registra 22.

Al mismo tiempo, algunas diócesis más pequeñas, que tradicionalmente aportaban pocas vocaciones, están experimentando un aumento. La Croix cita los casos de Saint-Brieuc y Arras. Esta última, una diócesis de mayoría rural, cuenta con cuatro candidatos en 2026.

En el otro extremo del país, la diócesis de Toulon ha decidido reabrir su propedéutica, que había cerrado por falta de inscritos. Tres jóvenes, todos ellos de la diócesis, han comenzado este septiembre; un cuarto candidato finalmente se retiró.

El padre Benoît Moradeï, superior del seminario de La Castille, considera que disponer de un seminario en la propia diócesis hace más visible la posibilidad de una vocación sacerdotal. También destaca el trabajo realizado por las parroquias y los capellanes de jóvenes.

 

"Una fuerza específica de la vida diocesana, que continúa atrayendo"

Junto al atractivo de comunidades como Saint-Martin o Emmanuel, La Croix observa que las cifras mantienen también la importancia de la pertenencia diocesana. El padre Williamson resume esta realidad afirmando: «Hay una fuerza específica de la vida diocesana, que continúa atrayendo».

El aumento de candidatos todavía no permite saber si se trata de un cambio profundo y duradero. Pero, después de varios años de descenso, las cifras de las propedéuticas francesas muestran un movimiento que ya está obligando a la Iglesia a plantearse cómo acoger a quienes llaman a sus puertas.