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El secretario general de COMECE advierte al TJUE: “Borrar un bautismo del registro supone eliminar un hecho histórico y sacramental”

 

Manuel Barrios, explica a Religión Confidencial que está en juego la memoria de un hecho sacramental e histórico y defiende la anotación marginal como alternativa a la eliminación de los datos

 

 

 

07/10/26 | Javier Arias


 

 

 

Manuel Barrios, explica a Religión Confidencial que está en juego la memoria de un hecho sacramental e histórico y defiende la anotación marginal como alternativa a la eliminación de los datos

 

 

 

  1. Un registro histórico y sacramental
  2. También están en juego terceras personas
  3. COMECE expresa su preocupación por el dictamen
  4. La autonomía de la Iglesia, en el centro del debate
  5. A la espera de la sentencia

 

 

 


Obispos miembros de COMECE con el Papa León XIV

 

 

 

El secretario general de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), el sacerdote Manuel Barrios, considera que el debate abierto ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la supresión de datos de los registros bautismales no puede reducirse a una cuestión de protección de datos. “Nuestra preocupación no se refiere simplemente a un registro, sino a la posibilidad de preservar la memoria de un hecho sacramental”, afirma Barrios a Religión Confidencial.

El caso, conocido como Bisdom Gent (C-12/25), aborda la petición de supresión de datos personales de los registros bautismales. El Abogado General del TJUE emitió su dictamen el pasado 1 de octubre. No es vinculante y ahora corresponde al Tribunal de Justicia pronunciarse, previsiblemente en los próximos meses.

 

Un registro histórico y sacramental

Barrios explica que la Iglesia no considera los registros bautismales “como simples listas de personas que actualmente se consideran católicas”. A su juicio, un registro bautismal documenta que una persona fue bautizada “en un determinado momento y en determinadas circunstancias” y constituye, por tanto, “un registro histórico y sacramental”, con importancia para la organización de la vida de la Iglesia.

Por este motivo, considera que cuando una persona solicita que sus datos sean eliminados debe buscarse un equilibrio entre sus derechos y la necesidad de conservar la realidad histórica y sacramental que documenta el registro.

La solución que, según Barrios, permite compatibilizar ambas cuestiones es la anotación marginal. Esta fórmula dejaría constancia de que la persona ya no desea ser considerada miembro de la Iglesia, pero permitiría conservar el hecho histórico del bautismo.

 

 

 


Manuel Barrios, secretario general de COMECE,
con el Papa León XIV.

Foto cedida.

 

 

 

“Esta solución, además, ha sido aceptada por tribunales nacionales en distintos Estados miembros y bajo diferentes modelos de relación entre las Iglesias y los Estados”, señala. Por ello, afirma que en COMECE les sorprende que el dictamen del Abogado General se muestre “tan poco favorable” a esta posibilidad.

 

También están en juego terceras personas

El sacerdote introduce además otro elemento que considera relevante: los registros bautismales no afectan únicamente a quien solicita que sus datos sean eliminados.

“Pueden tener consecuencias para terceras personas y para la propia comunidad eclesial”, explica. Pone como ejemplo a los padres, padrinos u otras personas vinculadas al bautismo, así como determinadas situaciones posteriores en las que este sacramento constituye un elemento necesario para la vida sacramental y jurídica de la Iglesia.

Barrios cita, en este sentido, el caso de la familia de un enfermo terminal que solicita la unción de los enfermos, el viático o su entierro. “La cuestión, por tanto, es más compleja que una relación bilateral entre una persona y una base de datos”, sostiene.

A su juicio, el debate afecta también a la autonomía de las Iglesias y a su libertad para organizar su propia vida religiosa. La protección de datos personales es, reconoce, un derecho fundamental que debe respetarse, pero considera que el Derecho europeo debe aplicarse teniendo también en cuenta la autonomía de las comunidades religiosas y su libertad de organización y de culto.

 

COMECE expresa su preocupación por el dictamen

Las declaraciones de Barrios se producen después de que COMECE expresara este lunes su “profunda preocupación” por los primeros indicios derivados del dictamen del Abogado General en el caso Bisdom Gent.

La organización señala en un comunicado que el dictamen considera “complejas” las valoraciones que exige el caso y deja margen en distintos aspectos a los tribunales nacionales. También destaca que el texto reconoce la relevancia de la autonomía de la Iglesia y de su libertad religiosa, así como la importancia de la “correcta administración de los sacramentos”.

Sin embargo, COMECE considera que algunos elementos del dictamen generan “inquietudes e interrogantes”. Entre ellos se encuentra el rechazo, en esencia, de la solución consistente en añadir al registro bautismal una anotación marginal con la voluntad del interesado.

La organización de las conferencias episcopales europeas recuerda que esta práctica ha sido aceptada por tribunales nacionales de distintos Estados miembros como una solución jurídica adecuada ante solicitudes de supresión de registros bautismales.

COMECE sostiene que borrar el nombre y los apellidos de una persona bautizada “priva por completo” al registro de su significado, valor y propósito. También considera que el dictamen no presta suficiente atención al posible impacto de esa eliminación sobre los intereses y derechos de terceras personas.

 

La autonomía de la Iglesia, en el centro del debate

La organización que aglutina a los representantes de las conferencias episcopales de la UE, considera asimismo que las referencias del dictamen a la posible angustia emocional derivada de conservar los datos de una persona en un registro bautismal no resultan convincentes.

COMECE teme que, si la orientación del dictamen se confirma finalmente, pueda producirse una importante incertidumbre jurídica para los responsables del tratamiento de datos eclesiásticos en los Estados miembros de la UE. A su juicio, esta situación afectaría especialmente a unos registros que constituyen “un pilar fundamental” del funcionamiento y la organización interna de la Iglesia y que resultan necesarios para el cumplimiento de su misión.

En este contexto, Barrios destaca a RC que el propio dictamen reconoce la relevancia de la autonomía de la Iglesia, de la libertad religiosa y de la correcta administración de los sacramentos. “Esperamos que estos elementos tengan el peso que merecen en la sentencia definitiva”, señala.

El secretario general de COMECE insiste además en que no existe en el dictamen ningún reconocimiento de un derecho general o automático a borrar los datos de los registros bautismales. “Estamos ante una cuestión jurídica concreta, que ahora deberá ser examinada por el Tribunal de Justicia”, subraya.

 

A la espera de la sentencia

COMECE espera que la futura sentencia del TJUE establezca una posición más favorable a la protección de los registros bautismales frente a su eliminación. La Comisión de Asuntos Jurídicos de la organización está estudiando el dictamen con vistas a la posible elaboración de un documento de posición sobre el asunto.

Barrios rechaza plantear el debate como un enfrentamiento entre protección de datos y libertad religiosa. “El objetivo debe ser encontrar un equilibrio adecuado entre ambos derechos e intereses”, afirma.

Precisamente por ello, considera que la anotación marginal debería ser tomada “muy seriamente en consideración”: permitiría respetar la decisión de quien ya no quiere identificarse como católico sin exigir a la Iglesia que elimine de sus registros “un hecho sacramental e histórico que forma parte de su propia memoria y de su modo de organizar la vida de la comunidad”.

Ahora será el Tribunal de Justicia de la Unión Europea quien tenga la última palabra sobre el caso.