Opinión

Qué esperan los argentinos de la visita del Papa

 

 

Pedro María Reyes


Monumento a la Carta Magna,
Buenos Aires, Argentina.

 

 

 

 

 

Recién la Santa Sede confirmó el próximo viaje apostólico que realizará el Papa a tres países de Sudamérica, lo cual supone una alegría. Precisamente ayer y anteayer pasé por el Monumento de los Españoles de Buenos Aires y observé que habían comenzado los trabajos para preparar el altar para la Misa y el encuentro con jóvenes, el lunes 9 de noviembre y el martes 10, respectivamente. Es el mismo lugar en que se celebró el Congreso Eucarístico Internacional en 1934, y ante más de un millón de personas emocionadas se pudo escuchar en directo la bendición de Pío XI a través de transmisión radial, un portento tecnológico de la época. Esta vez no tendremos la voz del Papa, sino al Papa mismo.

Hoy leí un informe sobre las expectativas de los argentinos ante esta visita. Me sorprendió que, según los responsables del estudio, la prioridad es la pobreza (43,2% de los entrevistados) y la paz internacional (20,6%). Después viene un tema que es un asunto interno de la Iglesia: la transparencia, con un 9,7%.

No sé si el informe se hizo bien, no conozco la metodología e ignoro si además de las preguntas que aparecen en el informe, hubo otras. Tampoco tengo conocimientos de sociología, por lo que me he de conformar con estos datos y su análisis.

Pero me sorprendió que tan poca gente quiera que el Papa hable de asuntos, digámoslo así, más religiosos. La doctrina (así está enunciado en el informe) recibe un 4,6% y la familia un 2,9%. Aparte de estos no se relacionan otros argumentos de esta índole.

Y me parece que la responsabilidad de estos resultados la tenemos en cierto sentido todos los católicos. Somos nosotros los que hemos de mostrar el rostro del Señor, llevándolo a todos los rincones de la sociedad, cada uno en su función. Somos los sacerdotes los que hemos de facilitar que la gracia de los sacramentos esté disponible para todos, los que hemos de predicar la doctrina que el Señor nos entregó y no otras cuestiones, los que hemos de rezar con los fieles por tantas necesidades, los que hemos de ayudarles a conocer los mandamientos y sus exigencias. Y son los laicos los que han de transformar las estructuras temporales de la sociedad, los que han de llevar la luz de Cristo a las familias, a los lugares de trabajo, a los centros educativos, culturales, etc.

Pienso, por ello, que esta visita del Papa puede ayudar precisamente a que todos descubramos la misión que el Señor nos ha encomendado a cada uno. De alguna manera así aparece en el lema de esta visita: vayan y anuncien.

Rezo a Nuestra Señora de Luján para que este viaje suponga una verdadera transformación en Argentina.

 

 

Pedro María Reyes