Iglesia-Estado
Auge de conversiones en el Ejército: cerca de mil militares reciben los sacramentos cada año
El Arzobispado Castrense constata un crecimiento de las conversiones y de la vida de fe entre los jóvenes adultos que ingresan en las Fuerzas Armadas. Cerca de mil soldados y militares reciben cada año los sacramentos del bautismo y la confirmación, según los datos facilitados por el propio Arzobispado a Religión Confidencial.
28/10/26 | Marta Santín
- Más de 200 confirmaciones en San Fernando
- De la catequesis parroquial a la vida militar
- Los capellanes, una presencia cercana en los centros
- 150 alumnos y algunos mandos en Cáceres
- También en las misiones internacionales
- La experiencia del riesgo y la búsqueda de Dios
Más de 200 alumnos del Centro de Formación de Tropa Nº2
(San Fernando Cádiz) y militares recibieron el sacramento de la Confirmación.
Los centros de formación militar se han convertido de un tiempo a esta parte en verdaderos espacios de acompañamiento espiritual en los que algunos jóvenes completan su iniciación cristiana y otros retoman una fe que habían dejado en segundo plano.
Las celebraciones de las últimas semanas en los Centros de Formación de Tropa (CEFOT) de Cáceres y San Fernando (Cádiz), así como entre militares españoles desplegados en el sur del Líbano, reflejan esta realidad. En ellas, cientos de militares han participado en ceremonias de confirmación y varios jóvenes han solicitado el bautismo.
Desde el Arzobispado Castrense señalan a Religión Confidencial: "Hay un auge en el crecimiento en la fe de los jóvenes adultos que ingresan en el Ejército". No todos parten de la misma situación: algunos llegan con una formación cristiana previa y otros descubren o recuperan la fe durante su etapa militar.
Más de 200 confirmaciones en San Fernando
El pasado 20 de octubre, más de 200 alumnos y militares destinados en el Centro de Formación de Tropa n.º 2 (CEFOT-2), situado en el acuartelamiento de Camposoto, en San Fernando (Cádiz), recibieron el sacramento de la Confirmación. La celebración estuvo presidida por Miguel Ángel García Arteaga, vicario episcopal del Ejército de Tierra.
Los confirmandos se habían preparado durante los meses anteriores con el capellán del centro, Javier García. A la ceremonia asistieron familiares, compañeros y mandos militares, que acompañaron a los participantes en este paso de su vida cristiana.
Además de las confirmaciones, ocho alumnos recibieron el Bautismo y la Primera Comunión. El vicario episcopal entregó a los confirmados un rosario personalizado como recuerdo de la celebración, que concluyó con un encuentro entre los asistentes.
El CEFOT-2 es uno de los dos centros de formación de tropa del Ejército de Tierra. Por sus instalaciones pasan los aspirantes a soldados profesionales antes de incorporarse a sus destinos. Durante su estancia, además de la instrucción militar, tienen la posibilidad de recibir acompañamiento religioso y prepararse para los sacramentos.
De la catequesis parroquial a la vida militar
El camino hacia la Confirmación no comienza necesariamente al ingresar en el Ejército. Muchos de los jóvenes que reciben este sacramento ya han participado en "procesos de formación cristiana en sus parroquias o en grupos eclesiales como Hakuna y Effetá", explican desde el arzobispado Castrense a RC.
Una vez en el centro militar, completan su preparación con el capellán y reciben el sacramento cuando están preparados.
En otros casos, la estancia en las Fuerzas Armadas supone una primera oportunidad para acercarse a la Iglesia. Hay jóvenes que no han recibido formación religiosa en sus hogares y que, ya adultos, deciden bautizarse o completar su iniciación cristiana. Las redes sociales, los testimonios de otros creyentes y el boca a boca contribuyen a despertar su interés.
«Hay muchas conversiones en el Ejército: muchos no han recibido formación en sus hogares, pero, a través de testimonios de las redes sociales y del boca a boca, deciden de adultos bautizarse o recibir los sacramentos», afirman desde el Arzobispado Castrense.
Los capellanes, una presencia cercana en los centros
Uno de los factores que favorecen este acompañamiento es la convivencia cotidiana entre los capellanes y los militares. En los Centros de Formación de Tropa, la atención religiosa no se limita a celebrar la Eucaristía o administrar los sacramentos: el capellán convive con los alumnos y está disponible para escucharles y orientarles durante su estancia.
Desde el Arzobispado Castrense explican a Religión Confidencial que "los CEFOT funcionan como parroquias que pertenecen al Arzobispado Castrense y el capellán convive con ellos y está a su disposición porque también vive en el centro". Esa convivencia añaden, "proporciona cercanía y confianza".
La posibilidad de recibir los sacramentos se ofrece también cuando los jóvenes ingresan en el centro. A partir de ahí, quienes manifiestan interés pueden comenzar o continuar un proceso de formación catequética adaptado a su situación personal.
150 alumnos y algunos mandos en Cáceres
Esta labor se aprecia igualmente en el CEFOT n.º 1 de Cáceres. El pasado 24 de septiembre, al acercarse el final del primer ciclo de formación de 2026, alrededor de 150 alumnos y algunos mandos participaron en la celebración de la Eucaristía y recibieron la Confirmación. La ceremonia estuvo presidida por el arzobispo castrense, Juan Antonio Aznárez Cobo, acompañado por responsables eclesiásticos y capellanes.
Durante aquella jornada, el arzobispo se reunió también con doce alumnos que habían solicitado el Bautismo. Estos jóvenes comenzaron allí su proceso de preparación, que continuarán en sus respectivas unidades hasta estar dispuestos para recibir el sacramento.
Estos hechos reflejan que el acompañamiento religioso puede prolongarse más allá del periodo de instrucción inicial. La preparación no se interrumpe cuando los soldados abandonan el centro, sino que puede continuar con el apoyo de los capellanes de sus destinos.
También en las misiones internacionales
La atención pastoral a los militares no termina en los cuarteles españoles. El pasado fin de semana, diez integrantes de la Brigada Líbano XLV (BRILIB XLV), desplegados en la Base Miguel de Cervantes, en el sur del Líbano, recibieron la Confirmación.
El sacramento fue administrado por el capellán Óscar Martín Feito, autorizado para ello por el arzobispo castrense. Los militares, pertenecientes a distintas unidades de la operación, habían recibido formación catequética semanal desde su despliegue en mayo.
La ceremonia contó con sus padrinos y con la presencia de compañeros de misión. Los confirmandos tenían previsto regresar a España en noviembre, una vez concluido el despliegue.
Este ejemplo muestra cómo la preparación religiosa se adapta a las circunstancias de los militares, también cuando se encuentran fuera de España y lejos de sus familias y comunidades habituales.
La experiencia del riesgo y la búsqueda de Dios
La vida militar incorpora circunstancias que pueden favorecer preguntas sobre el sentido de la existencia, la trascendencia y la propia fe. Las misiones internacionales, la exposición a situaciones de riesgo y la convivencia estrecha entre compañeros forman parte de una experiencia que, para algunos, abre nuevas inquietudes espirituales.
Desde el arzobispado Castrense apuntan que "algo influye que en las Fuerzas Armadas hay situaciones de riesgo y en muchas ocasiones esto te acerca a Dios". No se trata de una experiencia idéntica para todos los militares, pero sí de un contexto en el que algunos encuentran motivos para profundizar en sus creencias o iniciar un camino cristiano.
Las confirmaciones de Cáceres y San Fernando y la celebración en el sur del Líbano ofrecen ejemplos concretos de esa labor pastoral. A través de la presencia de los capellanes, la catequesis y el acompañamiento personal, el arzobispado Castrense atiende tanto a quienes llegan con una trayectoria de fe como a quienes se acercan por primera vez a los sacramentos en la edad adulta.
La cifra facilitada por la institución —cerca de mil militares que reciben anualmente los sacramentos del Bautismo y la Confirmación— apunta a la dimensión de esta actividad. Detrás de cada celebración hay un proceso personal que puede haber comenzado mucho antes de ingresar en el Ejército o surgir durante la convivencia en un centro de formación, una unidad o una misión internacional.