COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO
EL DON QUE ABRE NUESTRA VIDA AL AMOR
“LA FUERZA SUPERIOR QUE NOS MUDA DE ESPACIOS: Regresen a nosotros, los vientos curativos del Altísimo, soplen hacia nuestros interiores y háganse crónica viviente. Retorne su aura al ruedo del regocijo. Así, de este modo, todo se reaviva y se redime. El recorrido se vuelve digerible, haciendo que no nos cansemos de vivir. Salvados del maligno, el corazón palpita esperanzado, hace que renazca la alegría y que nazca la armonía entre sones diversos, floreciendo la paz en el alma.”

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 23.05.2026
I.- LA PUJANZA DEL ESPÍRITU SANTO:
ORIGINA UN RENACER NUEVOCon la vuelta del Espíritu todo se vence,
se crea un mundo nuevo que nos recrea,
una nueva humanidad que nos hermana;
quitamos recelos e incluimos invención,
hasta estallar de risa y sonreír contento.En Cristo Jesús, el ser humano se revive,
y puede ser lo que está convocado a ser;
sólo hay que proseguir en su evocación,
dejarse trasferir por su llamada cada día,
como aliento y alimento de subsistencia.La brisa del amor divino nos reconforta,
nos vivifica interiormente y en relación;
es una llama que llamea sin consumirse,
son lenguas de fuego que nos encadenan,
a ser parte del poema que a Dios ensalza.
II.- EL ÁNIMO ORANTE REUNIDO:
SUSCITA UN INÉDITO RENACERTodos unidos en rogativa nos apoyamos,
es el clima correcto para tomar la gracia,
para recibir mar adentro el don del Padre:
el estímulo de la esperanza como energía,
y el descanso eterno con la quietud santa.Nunca es tarde para hablar con el Señor,
su verbo nos alienta a brotar como verso,
pues su aire vive en el origen de la vida,
como soplo de bondad y de viva verdad,
como vaho de ciencia con su conciencia.Fusionados entre nosotros y con Cristo,
nada nos amedrenta y todo se estimula,
desciende un bullicio que nos despierta;
y, a la vez, un sosiego que nos asciende
a reconciliarnos entre sí y en comunión.
III.- UN PUEBLO EN CAMINO:
ENGENDRA ANDARES LOZANOSAllá donde está el brío hay movimiento,
se rehacen caminos y se hacen visiones.
Marchar vale la pena, aunque te caigas;
y, sí me caí, es porque estaba paseando,
descubriendo y describiendo corrientes.Lo sustancial es pasar haciendo el bien,
recolectando el ministerio de la entrega,
recogiendo y acogiendo el virtuoso latir,
que es lo que nos torna templo de Dios,
y viva morada de cualquier ser viviente.Que la celeste sabiduría nos manifieste,
a ver todo con los ojos de la concordia;
a entrar en las evidencias de la caridad,
con la prudencia y la preferente piedad,
y bajo la reverencia a la venerable Cruz.
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
23 de mayo de 2026