Colaboraciones
Estatalismo
17 de enero, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
Un gran problema de nuestra sociedad es el estatalismo. Si el individualismo suponía una deficiente comprensión de la libertad, este es una consecuencia de una mala concepción de la igualdad. Las sociedades democráticas del Occidente actual ponen todavía más énfasis en la igualdad que en la libertad.
El Estado actual se ocupa de hacer real la libertad y la igualdad, y sin que apenas se perciba va tomando en sus manos la entera vida de las personas, hasta convertirse en el hoy llamado Estado de bienestar, que, como muchas veces se ha puesto de manifiesto, es un verdadero Estado providencia, es decir, una entidad que toma sobre sí las ‘funciones’ de Dios. Así, uno acaba pagando sus impuestos y, encargando el trabajo restante al Estado, con lo que se abandona el sentido concreto de mi responsabilidad por el prójimo, y se pierde la relación concreta y directa entre la acción de cada individuo y la historia.
Existe un motivo de inquietud: en numerosos países la democracia, tanto si se ha afirmado después de mucho tiempo como si ha comenzado recientemente, puede correr peligro por puntos de vista o conductas que se inspiran en la indiferencia o el relativismo en el campo moral, ignorando el auténtico valor de la persona humana. Una democracia que no se funda en los valores propios de la naturaleza humana corre el riesgo de comprometer la paz y el desarrollo de los pueblos.