Colaboraciones
Colaborar con los marxistas en el intento de mejorar el sistema educativo es una ingenuidad
30 enero, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
Colaborar con los marxistas en el intento de mejorar el sistema educativo es una ingenuidad. Por más que hablen de democracia, de libertad, de justicia, de igualdad, no podemos pensar que son conceptos que patrocinen, porque su aceptación implica siempre un valor previo, una concepción del hombre y del mundo como ya dados, que para la filosofía marxista no tienen sentido alguno, puesto que lo que postula es precisamente lo contrario: un hombre y un mundo por hacer. Es comprensible que esta realidad no sea fácil de entender: el mismo Marx declaró que, en ocasiones, no tuvo más remedio que hablar de justicia y de libertad a causa —dice él— de la estupidez de sus colaboradores. Si a estos les resultaba difícil de entender, no es extraño que a quienes no comulgan con sus ideas, les resulte aún más difícil. Pero es de esperar que, al menos, no se nos pueda también llamar algún día estúpidos. Porque tendrán doblemente razón para hacerlo.
Aceptar el análisis económico marxista supone, además de una falta de formación meramente económica, aceptar el inicio mismo del planteamiento marxista, que es de una coherencia interna férrea.