Colaboraciones
Política: gusto por la verdad, compromiso
21 febrero, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez
El Parlamento Europeo es la institución más criticable y la más comprensible. Criticable porque es muchas veces ideológica. Comprensible porque nace del sufragio universal. ¿Cuál es la responsabilidad de los ciudadanos? Ejercer el derecho de control a los representantes para que el debate político no sea un teatro y se vaya al fondo de las cuestiones. Que se descubran, por ejemplo, las maniobras de los poderes económicos o de grupos organizados de poder. Dicen que la política es inmoral. El fin de la política no es dar sentido a la vida. Su fin es defender un valor presente en la sociedad: defender al que hace escuelas, obras, al que desarrolla la economía dando fuerza a la propia empresa. Si hay una crisis de valores hay que tener el coraje para saber identificar el origen de la crisis de valores. Esa crisis nace más arriba de la política. Una política que quiera echar una mano en una situación de crisis de los valores tiene que tener el gusto por la verdad. No es algo retórico o filosófico. La política es compromiso. Podemos realizar un compromiso que sea un desastre para la próxima generación. Pero hay otro tipo de compromisos. Dialogar verdaderamente es dar un paso adelante hacia la verdad. Yo no tengo la verdad en el bolsillo y usted probablemente tampoco. La verdad está fuera de nosotros.