Colaboraciones

 

Sobre el actual Papa León XIV

 

 

 

24 junio, 2026 | Javier Úbeda Ibáñez


 

 

 

 

 

En el fondo, sigue el Evangelio, el Concilio Vaticano II, a San Agustín y a los Papas anteriores, pero tiene su propio estilo, como es obvio y normal. Francisco, como descendiente de italianos, era muy espontáneo y primario en sus dichos; León (Papa Prevost) es más mesurado y formal, hijo de otra cultura; sin embargo, no llegó a cambiar el rumbo que la Iglesia ha caminado. Así como Francisco era muy diferente en su estilo a Benedicto XVI, y este a Juan Pablo II, y lo mismo los anteriores, no esperemos que los Papas sean idénticos; sería una pobreza y una limitante. Los apóstoles son diferentes entre sí, como son distintos Jesús y Juan Bautista, pero todos luchando por el Reino de Dios. En resumen, como son diferentes el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, pero unidos por el amor, así son los sucesores de Pedro.

¡Qué limitada sería nuestra Iglesia si todos fuéramos idénticos en todo, como piezas prefabricadas monolíticas! El Papa Francisco repetía que no pretendamos la uniformidad, sino la unidad en la diversidad. Es lo mismo que sucede en cualquier familia: papá y mamá son diferentes; los hijos no son copia idéntica de sus padres; en algunos aspectos se parecen a ellos, pero en otros son muy distintos; pero lo importante es que haya unidad familiar. Por ello, no hay que extrañarse de que los Papas sean diferentes en su estilo, pero todos discípulos misioneros de Jesús.

León XIV insiste en su mandato: «Dios, de forma particular, al llamarme a través del voto de ustedes a suceder al primero de los Apóstoles, me confía este tesoro a mí, para que, con su ayuda, sea su fiel administrador (cf. 1 Co 4, 2) en favor de todo el Cuerpo místico de la Iglesia».

El patrimonio que desde hace más de dos mil años la Iglesia, a través de la sucesión apostólica, custodia, profundiza y trasmite es la respuesta dada por Pedro a Jesús: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».