Ya se ve por los coches que no cuidamos nuestros productos
Miguel del Río | 31.08.2026
Mejor que el “Made in Europa” (Hecho en Europa), parece que ahora a los europeos nos gusta más lo de fuera, que todo lo bueno que fabricamos aquí. Está pasando con la preferencia hacia los coches chinos, que se venden por su precio como rosquillas, mientras la industria europea del automóvil anuncia 150.000 despidos. Tampoco se quedan cortos instituciones de la Unión y sus Gobiernos, cuando votan a favor de acuerdos que benefician a la ganadería y agricultura exterior en detrimento de la propia. Si la UE es ante todo una identidad, habría que empezar por apostar por nuestras marcas, trabajadores y todo lo bueno que fabrican.
Se agranda la lista de divergencias, cuando no rechazo frontal, entre los dirigentes de la Unión Europea y los ciudadanos de los países que representan. Hay no pocas cuestiones que desembocan claramente en coyunturas de crisis o crispación. Ceuta y la inmigración incontrolada es un caso. Aunque voy a pararme en una de las mayores dificultades que atravesamos, de la que depende todo lo demás: la pérdida de potencial e influencia económica. Pienso quese está infravalorando dentro de las propias instituciones y Gobiernos europeos, al no defender como deben nuestras empresas, marcas y productos, frente a otros que provienen mayoritariamente de mercados como el americano y, en especial, el chino.
Sin que se pueda dejar de lado la geopolítica, y las malas intenciones de Estados Unidos y Rusia hacia Europa, la UE atraviesa por su periodo de incertidumbre más grande desde su constitución. Quien mayormente lo sufre son fábricas, trabajadores, empleo, marcas y productos de lo más diverso. Principalmente hay que buscar las causas en malos tratados (algunos inexplicables del todo) que, como resultado, provocan una invasión de mercancías de todo tipo, lo que genera tanta inestabilidad económica, que por ejemplo experimentan nuestra industria automovilística o la agrícola y ganadera. Ni por asomo olvidemos otra cuestión: ¿qué hay barato en Europa? Con los precios de todo, algunos se han pasado de listos.
La idea de que mejor y más económico lo de fuera, a todo lo bueno que tradicionalmente se ha fabricado y hecho “Made in Europa” (los coches), es lo que se denomina disparar al pie de cada ciudadano de la Unión, que ahora lo está sufriendo levemente, pero lo va a percibir en mayor medida, con la pérdida de empleos a mansalva. Si América es para los americanos, Rusia para los rusos y China para los chinos, entonces Europa no puede ser para todos. Ahí tenemos como demostración el incongruente tratado Mercosur. Compramos a Iberoamérica muchos productos cárnicos y agrícolas. Ellos no pagan aranceles, nosotros sí. Y, además, los productores de aquellos países no tienen ni por asomo normativas medioambientales, prohibiciones de lo más diverso y cuantiosos impuestos como aquí se pagan.
Pero vayamos a los hechos sobre la auténtica incertidumbre, tan explosiva, que se vive, muy alejada de la que nos cuentan desde los Gobiernos europeos de turno. Solo el año pasado, este va a ser peor, los coches chinos que se vendieron en Europa alcanzaron las 755.000 unidades. Imperan los modelos eléctricos e híbridos y, por encima de todo, su precio en comparación a otras conocidas marcas y modelos, entre 40 y 50, de la Unión Europea. Como resultado, nuestra industria del automóvil está en caída libre, y los planes de sus multinacionales contemplan despedir a 150.000 trabajadores, recortes en el empleo que quede, y cerrar no pocas fábricas (1 de cada 3). El argumento de firmas como Porche (eliminará 9.000 puestos), BMW (8.000), Renault (2.400) o Volkswagen (100.000 despidos previstos) es la baja demanda del coche eléctrico, los altos costes de producirlos, y, ¡oh!, la durísima competencia china.
No todas las culpas pueden ir dirigidas al mercado asiático, porque tampoco es que los propios ciudadanos estemos valorando pertinentemente todo lo que está en juego. La elección de cada cual a la hora de comprar coche es libre, pero al tiempo debemos ser conocedores de la mala tendencia económica que hay, fruto de la cual los gigantes empresariales llevan recortados 430.000 empleos en lo que va de 2026. Ya he mencionado algunas marcas de coches, pero otras grandes multinacionales, incluso aumentando beneficios, anuncian drásticos recortes de trabajadores. Está el caso de la suiza Nestlé (11.000), la neerlandesa Heineken (6.000), la alemana Zalando (2.700), la francesa Capgemini (2.400), la austriaca ASM Osram (2.000) o la alemana BioNTech (1.860). Bastantes de estas empresas son germanas. La Europa económica casi siempre se ha sustentado en que Alemania era su locomotora, la que tiraba de todo. Ahora nos encontramos con la seria avería de este tren de vida y la cuestión de cómo repararlo, si nuestros países no hacen nada para revertir tan malísimas expectativas.
Lo que no puedo entender es que los europeos renunciemos a nuestros productos, viendo lo que está sucediendo en el resto del mundo, y como el proteccionismo de las grandes potencias de siempre, EE.UU., Rusia y China, acapara con todo.
Nos sucede con los automóviles, pero la historia se repite con las grandes inversiones que Europa tiene comprometidas en renovación e incremento de su arsenal militar. Hoy por hoy, somos el mayor destino mundial en compra de armamento. En cambio, los proveedores europeos lo adquirieren principalmente fuera. Contamos con países de gran reputación en la materia, caso de España, Alemania, Francia o Italia. Pues bien, casi la mitad de las armas importadas, el 48%, proceden de Estados Unidos. Ven porque les digo que nos defendemos poco, a través de tan magníficas cosas que fabricamos. Como sea, y pese a intereses, precios, lobbies, Gobiernos incapaces, y avariciosos sin escrúpulos, hay que trabajar por recuperar el “Hecho en Europa”. Y comprarlo.
Miguel del Río